
Quiero que sepas que Jesus ha transformado mi vida y las grandes cosas que puede hacer por ti y por mi: y que al igualk que san Pablo digas que ya no eres tu quien vive ni no es cristo quien vive en ti.
lunes, 22 de agosto de 2011
MENSAJE DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI PARA Mundial de las Misiones 201 1
MENSAJE DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI
PARA Mundial de las Misiones 201 1
PARA Mundial de las Misiones 201 1
" Como el Padre me envió, también yo os envío "( Jn 20:21)
Con motivo del Jubileo del año 2000 , el venerable Juan Pablo II al comienzo de un nuevo milenio de la era cristiana, ha abogado por la necesidad de renovar nuestro compromiso de llevar el Evangelio a todos "con el mismo ímpetu de los primeros cristianos "(Carta Apostólica. Novo Milenio Ineunte , 58). Es el servicio más precioso que la Iglesia puede prestar a la humanidad ya cada persona en busca de las razones para vivir la plenitud de sus vidas. Así lo que resuena misma invitación cada año en la celebración de la Jornada Misionera Mundial. La proclamación constante del Evangelio, de hecho, da vida a la Iglesia, su fervor, su espíritu apostólico, renueva sus métodos pastorales más apropiadas a las nuevas situaciones - incluso aquellos que requieren de una nueva evangelización - y animado por el celo misionero "La misión renueva la Iglesia, refuerza la fe y la identidad del cristianismo, y da nuevo entusiasmo y nuevas motivaciones. La fe se fortalece a los demás! La nueva evangelización de los pueblos cristianos hallará inspiración y apoyo a la misión universal "(Juan Pablo II, Enc. Redemptoris missio , 2 ).
Id y anunciad
Este objetivo está constantemente revitalizada por la celebración de la liturgia, especialmente la Eucaristía, que siempre termina haciendo eco en el mandato de Jesús resucitado a los Apóstoles: "Vayan ..." ( Mat. 28:19). La liturgia siempre se llama 'el mundo' y enviar un nuevo mundo para presenciar lo que se ha experimentado: el poder salvador de la Palabra de Dios, el poder salvífico de la Pascua de Cristo. Todos los que se reunió con el Señor resucitado ha sentido la necesidad de anunciarlo a los demás, al igual que los dos discípulos de Emaús. Ellos, después de reconocer al Señor en la fracción del pan ", que figura inmediatamente y regresaron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once", y contó lo sucedido a lo largo del camino ( Lc 24,33-34). El Papa Juan Pablo II exhortó a los fieles a ser "vigilantes y preparados para reconocer su rostro y correr hacia nuestros hermanos y hermanas con las buenas noticias:" Hemos visto que "el Señor" (Carta Apostólica. Novo Milenio Ineunte , 59).
Todos
Los receptores del Evangelio a todas las personas. La Iglesia, "por su propia naturaleza, es misionera, porque se origina en la misión del Hijo y la misión del Espíritu Santo, de acuerdo con el plan de Dios Padre" (Concilio Ecuménico Vaticano II, Decreto. Ad gentes , 2). Se trata de "la dicha y vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda. Ella existe para evangelizar "(Pablo VI, Exhortación Apostólica. Ap. Evangelii nuntiandi , 14). Por lo tanto, no puede replegarse sobre sí misma. Tiene sus raíces en lugares específicos para ir más allá. Su acción, en la adhesión a la palabra de Cristo y bajo la influencia de la gracia y la caridad, y está completamente presente a todos los hombres y todos los pueblos para conducirlos a la fe en Cristo (cf. Ad gentes, 5) .
Esta tarea no ha perdido su urgencia. De hecho, "la misión de Cristo Redentor, confiada a la Iglesia, está aún lejos de cumplirse ... Una visión general de la humanidad demuestra que esta misión se halla todavía en sus comienzos y que debemos comprometernos energías en su servicio" ( Juan Pablo II, Enc. Redemptoris missio , 1 ). No podemos sentarnos tranquilamente en la idea de que, después de dos mil años, todavía hay personas que no conocen a Cristo y aún no han escuchado su mensaje de salvación.
No sólo eso, sino que se expande a las filas de aquellos que, a pesar de haber recibido el anuncio del Evangelio, se me ha olvidado y abandonado, ya no reconocen a la Iglesia, y muchos entornos, incluso en sociedades tradicionalmente cristianas, están abiertas a los refractarios palabra de la fe.Se trata de un cambio de cultura en curso, también impulsado por la globalización, los movimientos del pensamiento y el relativismo dall'imperante, lo que conduce a un cambio de mentalidad y estilo de vida que van más allá del mensaje del Evangelio, como si Dios no existiera, y mejorar ese la búsqueda de la salud, el dinero fácil, la carrera y el éxito como un propósito de vida, incluso a expensas de los valores morales.
Responsabilidad de todos
La misión universal involucra a todos, todo y siempre. El Evangelio no es un bien exclusivo de los que lo han recibido, pero es un regalo para compartir, buenas noticias. Y este regalo de compromiso se da no sólo a algunos, pero a todos los bautizados, que son "el pueblo elegido, pueblo santo ... un pueblo que Dios ha hecho" ( 1 Pe 2,9), puede declarar sus maravillas.
Así como todas las actividades involucradas. La atención y la cooperación en la evangelización del mundo en la Iglesia no puede limitarse a unos pocos momentos y ocasiones especiales, y puede incluso no ser considerada como una de las actividades pastorales: la dimensión misionera de la Iglesia es esencial, y por lo tanto, debe mantenerse siempre está presente. Es importante que la persona es bautizada y comunidades eclesiales que no están interesados en una esporádica e intermitente a la misión, pero sin pausa, como una forma de vida cristiana. El mismo domingo, la Misión no es un momento aislado en el año, pero es una valiosa oportunidad para hacer una pausa y considerar si y cómo responder a la vocación misionera, una respuesta esencial para la vida de la Iglesia.
Evangelismo Global
La evangelización es un proceso complejo e implica varios elementos. Entre ellas, la atención especial por parte de la misión de siempre se ha dado a la solidaridad. Este es también uno de los objetivos de la Jornada Misionera Mundial, que, a través de las Obras Misionales Pontificias, las llamadas de ayuda para llevar a cabo las tareas de la evangelización en los territorios de misión. Es necesario el establecimiento de instituciones para apoyar y fortalecer a la Iglesia a través de los catequistas, seminaristas, sacerdotes, y también contribuyen a la mejora de las condiciones de vida de las personas en los países donde más grave es el fenómeno de la pobreza, la desnutrición especialmente entre los niños, las enfermedades, la falta de servicios de salud y educación. Esto también es parte de la misión de la Iglesia. Anunciar el Evangelio, ella cuida de la vida humana en su sentido más amplio. No es aceptable, reiteró el Siervo de Dios Pablo VI , que el abandono de los temas de evangelización y promoción humana, la justicia, la libertad de todas las formas de opresión, por supuesto, respetando la autonomía de la esfera política. Ignorar los problemas temporales de la humanidad "olvidar la lección que viene del Evangelio acerca del amor al prójimo que sufre y al necesitado" (Exhortación Apostólica. Evangelii Nuntiandi , 31,34), no estaría en consonancia con el comportamiento de Jesús, quien "caminó todos los pueblos y aldeas, enseñando en sus sinagogas, predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia "(Mt 9,35).
Así, a través de la participación co-responsable en la misión de la Iglesia, el cristiano se convierte en un constructor de comunión, de paz, la solidaridad que Cristo nos ha dado, y colabora a la realización del plan salvífico de Dios para la humanidad. Los retos que se reúna, llaman a los cristianos para caminar juntos con los demás, y la misión es una parte integral de este viaje con todos. En lo que llevamos, incluso en vasijas de barro, nuestra vocación cristiana, el tesoro inestimable del Evangelio, el testimonio vivo de que Jesús murió y resucitó, y cree en la Iglesia se reunieron.
Día de la misión de revivir en cada uno el deseo y la alegría de "ir" al encuentro de la humanidad llevar a Cristo a todos. En su nombre os imparto de corazón mi bendición apostólica, especialmente aquellos que están luchando más y sufrir por el Evangelio.
De la solemnidad del Vaticano, 6 de enero de 2011, de la Epifanía del Señor
Benedictus PP. XVI
miércoles, 27 de julio de 2011
¿ que posicion tiene la iglesia catolica acerca de los matrimonios homosexuales??
La Iglesia Católica no aprueba los matrimonios de personas homosexuales, debido a que la iglesia prohibe todo tipo de relación sexual con personas del mismo sexo. En la biblia en el antiguo testamento, en el libro del Génesis, indica que Dios creó al hombre y a la mujer, y significa que el amor por "naturaleza" es entre el hombre y la mujer. A partir de esto y de otras afirmaciones en el Nuevo Testamento es que la Iglesia acepta que una familia debe estar conformada por un hombre y una mujer.
La Iglesia ha declarado que los «deseos» o «atracciones» homosexuales no son necesariamente pecaminosas. Son «trastornos» en el sentido de que son tentaciones para hacer algo que es pecaminoso (es decir, el acto homosexual), pero las tentaciones, si van unidas al auto-control, no son consideradas pecaminosas.
Así, mientras la Iglesia se opone las tentativas de legitimar actos sexuales entre personas del mismo sexo, también proclama oficialmente respeto y amor por aquellos que tienen atracción por personas del mismo sexo.La Iglesia indica que las personas homosexuales están llamadas a la castidad.
La Iglesia ha declarado que los «deseos» o «atracciones» homosexuales no son necesariamente pecaminosas. Son «trastornos» en el sentido de que son tentaciones para hacer algo que es pecaminoso (es decir, el acto homosexual), pero las tentaciones, si van unidas al auto-control, no son consideradas pecaminosas.
Así, mientras la Iglesia se opone las tentativas de legitimar actos sexuales entre personas del mismo sexo, también proclama oficialmente respeto y amor por aquellos que tienen atracción por personas del mismo sexo.La Iglesia indica que las personas homosexuales están llamadas a la castidad.
Religión y Aborto
Sin embargo, dentro de estos mismos grupos, hay quienes no están de acuerdo con las posiciones oficiales de la Iglesia. Por ejemplo, dentro de la Iglesia Católica, hay grupos que en la actualidad defienden el aborto durante el primer trimestre y han hecho notar que en algún momento la Iglesia se aceptó la idea aristotélica de que el alma no entra al cuerpo hasta después de 40 - 80 días de la concepción (Santo Tomás de Aquino ratificó esta idea). No siempre se precisó que el alma comienza desde la concepción. Por esto, algunos católicos argumentan que la posición de la Iglesia Católica podría cambiar para tomar en cuenta las necesidades y preocupaciones de los grupos Pro-Elección (a favor de la legalización del aborto voluntario). Además, con excepción de la Iglesia Católica, la mayoría de Iglesias que tienen la posición Pro-Vida, aceptan el aborto en casos excepcionales como cuando la vida de la madre esta en riesgo de muerte.
Otras Iglesias abiertamente han adoptado la posición Pro-Elección (por ejemplo, la Iglesia Unida de Cristo, Iglesia Unida Metodista, Iglesia Episcopal, Iglesia Presbiteriana). Estas Iglesias consideran que la definición del momento en que la vida humana se inicia es una cuestión que no está establecida. Por lo tanto, creen que se debe permitir a la mujer ejercer su libertad personal y seguir sus creencias morales y religiosas.
También consideran que el bienestar de la mujer es una prioridad sobre el bienestar del niño y creen que la legalización del aborto asegura la salud de la mujer.
La mayoría de estas Iglesias consideran que el aborto es una opción en circunstancias especiales y que, por tanto, no debe ser usado como un método ordinario de planificación familiar.
XXVI Jornada mundial de la juventud.
POR OCASIÃO DA XXVI JORNADA MUNDIAL DA JUVENTUDE
18-21 DE AGOSTO DE 2011
PROGRAMA
Trasmissões vídeo ao vivo pelo CTV (Centro Televisivo Vaticano)
Quinta-feira, 18 de agosto de 2011
Roma
| 9.30 | Partida do Aeroporto de Roma Ciampino para Madri |
Madri
| 12.00 | Chegada ao Aeroporto Internacional de Madri Barajas | |
| Cerimônia de boas-vindas no Aeroporto Internacional de Madri Barajas | Discurso do Santo Padre | |
| 19.15 | Passagem, com alguns jovens, pela Porta de Alcalá na Plaza de Independencia de Madri | |
| 19.30 | Festa de acolhida dos jovens na Plaza de Cibeles de Madri | Discurso do Santo Padre |
Sexta-feira, 19 de agosto de 2011
| 7.30 | Santa Missa privada na Capela da Nunciatura Apostólica de Madri | |
| 10.00 | Visita de cortesia aos Reis da Espanhano Palácio Zarzuela de Madri |
São Lourenço de El Escorial
| 11.30 | Encontro com jovens religiosas no Pátio de los Reyes de El Escorial | Saudação do Santo Padre |
| 12.00 | Encontro com os jovens professores universitários na Basílica de São Lourenço de El Escorial | Discurso do Santo Padre |
Madri
| 13.45 | Almoço com os jovens no Salão dos Embaixadores da Nunciatura Apostólica de Madri | |
| 17.30 | Encontro oficial com o Presidente do Governo na Nunciatura Apostólica de Madri | |
| 19.30 | Via-Sacra com os jovens na Plaza de Cibeles di Madrid | Discurso do Santo Padre |
Sábado, 20 de agosto de 2011
| 9.00 | Confissão de alguns jovens da XXVI JMJ nos Jardins do Bom Retiro de Madri | |
| 10.00 | Santa Missa com os Seminaristas na Catedral de Santa María la Real de la Almudena de Madri | Homilia do Santo Padre |
| 12.45 | Almoço com os Cardeais da Espanha, os Bispos da Província de Madri, os Bispos auxiliares de Madri e a Comitiva Papal na Residência do Cardeal Arcebispo de Madri | |
| 17.00 | Encontro com os Comitês organizadores da XXVI JMJ na Nunciatura Apostólica de Madri | |
| 19.40 | Visita à Fundação Instituto S. José de Madri | Discurso do Santo Padre |
| 20.30 | Vigília de oração com os jovens no Aeroporto Cuatro Vientos de Madri | Discurso do Santo Padre |
Domingo, 21 de agosto de 2011
| 9.30 | Santa Missa pela XXVI Jornada Mundial da Juventude no Aeroporto Cuatro Vientos de Madri | Homilia do Santo Padre |
| Recitação do Angelus Domini no Aeroporto Cuatro Vientos de Madri | Palavras do Santo Padre | |
| 12.45 | Almoço com os Cardeais da Espanha e com a Comitiva Papal na Nunciatura Apostólica de Madri | |
| 17.00 | Despedida da Nunciatura Apostólica de Madri | |
| 17.30 | Encontro com os voluntários da XXVI JMJ no Pavilhão da nova Feira de Madri - IFEMA | Discurso do Santo Padre |
| 18.30 | Cerimônia de despedida no Aeroporto Internacional de Madri Barajas | Discurso do Santo Padre |
| 19.00 | Partida do Aeroporto Internacional Barajas de Madri para Roma |
Roma
| 21.30 | Chegada ao Aeroporto de Roma Ciampino |
Fuso horário
lunes, 13 de junio de 2011
La Misa del Papa Benedicto XVI en la solemnidad de Pentecostés 2011
| Domingo, 12 de junio de 2011 | |
Benedicto XVI ha presidido esta mañana en la basílica de san Pedro la Santa Misa en la solemnidad de Pentecostés. En su homilía el Santo Padre ha dicho que si bien todas las solemnidades litúrgicas de la Iglesia son grandes, esta de Pentecostés lo es de una manera singular, porque indica, llegado el día cincuenta, el cumplimiento del evento de la Pascua, de la muerte y resurrección del Señor Jesús a través del don del Espíritu del Resucitado. En Pentecostés la Iglesia se prepara con la oración, la invocación repetida e intensa a Dios para obtener una renovada efusión del Espíritu Santo sobre nosotros. La Iglesia revive así cuanto sucedió en sus orígenes a los Apóstoles, reunidos en el Cenáculo de Jerusalén. Estaban reunidos en humilde y confiada espera de que se cumpliese la promesa del Padre que les comunicó Jesús: "En pocos días, vais a ser bautizados en Espíritu Santo... recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que descenderá sobre vosotros." “Lo que la Iglesia quiere decirnos es esto: el Espíritu creador de todas las cosas, y el Espíritu Santo que Cristo ha hecho descender del Padre sobre la comunidad de los discípulos, son uno y el mismo: creación y redención se pertenecen recíprocamente y constituyen, en profundidad, un único misterio de amor y salvación. El Espíritu Santo es ante todo Espíritu Creador y entonces Pentecostés es la fiesta de la creación. Para nosotros los cristianos, el mundo es fruto de un acto de amor de Dios, que ha hecho todas las cosas y de lo cual Él se alegra porque es "algo bueno", "algo muy bueno". La fe en el Espíritu Creador y la fe en el Espíritu que Cristo resucitado ha donado a los Apóstoles, y nos dona a cada uno de nosotros, están ahora inseparablemente unidas". El Santo Padre ha explicado que la segunda Lectura y el Evangelio de hoy nos muestran esta conexión. “El Credo de la Iglesia -ha dicho-, no es otra cosa de lo que se dice en esta simple afirmación: "Jesús es Señor". De esta profesión de fe san Pablo nos dice que se trata propiamente de la palabra y de la obra del Espíritu Santo. Si queremos estar en el Espíritu Santo, debemos adherir a este Credo. Haciéndolo nuestro, accedemos a la obra del Espíritu Santo. “La expresión "Jesús es el Señor" se puede leer en dos sentidos. Significa: Jesús es Dios, y contemporáneamente: Dios es Jesús. El Espíritu Santo ilumina esta reciprocidad: Jesús tiene dignidad divina, y Dios tiene el rostro humano de Jesús. Dios se muestra en Jesús y con esto nos dona la verdad sobre nosotros mismos. Dejarse iluminar en lo profundo por esta verdad es el evento de Pentecostés. Recitando el Credo, nosotros entramos en el misterio del primer Pentecostés”. Y en el Credo, ha subrayado el Pontífice, “que nos une desde todos los ángulos de la tierra, que, mediante el Espíritu Santo, hace de modo que nos comprendamos también en la diversidad de las lenguas, a través de la fe, la esperanza y el amor; se forma la nueva comunidad de la Iglesia de Dios. El Espíritu Santo está representado, en el evangelista Juan, como el soplo de Jesucristo resucitado. “El Señor sopla en nuestra alma el nuevo aliento de vida, el Espíritu Santo, su más íntima esencia, y de este modo nos recibe en la familia de Dios. “Con el Bautismo y la Confirmación nos es dado este don específico, y con los sacramentos de la Eucaristía y de la Penitencia esto se repita continuamente: el Señor sopla en nuestra alma un aliento de vida. Todos los sacramentos, cada uno de manera propia, comunican al hombre la vida divina, gracias al Espíritu Santo que obra en ellos”. “En la liturgia de hoy recogemos todavía una ulterior conexión, -afirma Benedicto XVI: El Espíritu Santo es Creador, es al mismo tiempo Espíritu de Jesucristo, pero en modo que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son un solo y único Dios”. "El Espíritu Santo anima a la Iglesia. Ella no deriva de la voluntad humana, de la reflexión, de la habilidad del hombre y de su capacidad organizativa, porque si fuera así se habría extinguido hace tiempo, así como pasan las cosas humanas. La Iglesia, en cambio, es el Cuerpo de Cristo animado por el Espíritu Santo". Luego, reflexionando sobre “las imágenes del viento y del fuego, usadas por san Lucas para representar la venida del Espíritu Santo”, dice que recuerdan al Sinaí, “donde Dios se había revelado al pueblo de Israel y le había concedido su alianza. Cuando Lucas habla de lenguas de fuego para representar el Espíritu Santo, viene evocado aquel antiguo Pacto”. “Así el evento de Pentecostés -señala el Papa- viene representado como un nuevo Sinaí, como el don de un nuevo Pacto en el que la alianza con Israel se extiende a todos los pueblos de la tierra, en los que caen todos las empalizadas de la vieja Ley y aparece su corazón mas santo e inmutable, esto es el amor, que el Espíritu Santo comunica y difunde. “Con esto se nos dice una cosa muy importante: que la Iglesia es católica desde el primer momento, que su universalidad no es el fruto de la inclusión sucesiva de diversas comunidades. Desde el primer instante, de hecho, el Espíritu Santo la ha creado como la Iglesia de todos los pueblos; ella abraza el mundo entero, supera todas las fronteras de raza, clase, nación; abate todas las barreras y une a los hombres en la profesión del Dios uno y trino. Desde el inicio la Iglesia es una, católica y apostólica: esta es su verdadera naturaleza y como tal debe ser reconocida. Ella es santa, no gracias a la capacidad de sus miembros, sino porque Dios mismo, con su Espíritu, la crea y la santifica siempre”. Finalmente, el Santo Padre comentando de nuevo, el Evangelio recuerda que "Los discípulos se alegraron al ver al Señor", pero indica que “el Amigo perdido no viene de un lugar cualquiera, sino de la noche de la muerte; y ¡Él la ha atravesado! Jesús no es uno cualquiera, sino que es el Amigo y junto a Aquel que es la Verdad que hace vivir a los hombres; y lo que dona no es una alegría cualquiera, sino la alegría misma, don del Espíritu Santo. Amen. |
domingo, 12 de diciembre de 2010
El Papa justifica el uso del condón "en algunos casos"
Benedicto XVI aclara que el uso del preservativo no es la "verdadera" manera para combatir el sida
LUCIA MAGI | Bolonia 21/11/2010
"Pueden darse casos particulares en que está justificado el uso del preservativo". Son palabras del Papa Benedicto XVI recogidas en el libro-entrevista que se publica el próximo martes en todo el mundo y del que L'Osservatore Romano, el diario de la Santa Sede, adelantó ayer algunos fragmentos. Es la primera vez en la historia de la Iglesia que un Pontífice se abre al uso del preservativo, aunque parcialmente, en algunas "singulares" circunstancias. "Por ejemplo, cuando una prostituta utiliza un preservativo y este puede constituir el primer paso hacia una moralización, un primer acto de responsabilidad para desarrollar otra vez la conciencia de que no todo está permitido y de que no se puede hacer todo lo que se quiera", especifica el Papa alemán. "Sin embargo, esta no es la forma apropiada y verdadera de vencer el contagio del sida. De verdad, es precisa una humanización de la sexualidad", continua el pontífice.
Estas consideraciones son un ejemplo de los aspectos por los que discurrió la amplia conversación que Joseph Ratzinger (Marktl, Alemania, 1927) mantuvo con el periodista Peter Seewald y que este recogió en un libro, Luz del mundo, que el 23 de noviembre sale a la venta. En 18 capítulos Benedicto XVI especula y argumenta sobre "las cuestiones más espinosas de la actualidad", según L'Osservatore Romano.
El escándalo de la pedofilia, las ordenaciones de mujeres sacerdotes ("no es que la Iglesia no quiera, es que no puede"), el velo islámico, las relaciones con los judíos, el controvertido proceso de beatificación de Pío XII (pontífice durante el Holocausto y la Segunda Guerra Mundial) o las drogas son algunos de los temas tratados con la habitual y oficial doctrina de la Iglesia. En la sexualidad, en cambio, Benedicto XVI parece dar un paso en una dirección completamente nueva.
Su posición, hasta ahora, había sido distinta. Mucho más intransigente. El 17 de marzo del 2009, el Papa realizó su primer viaje apostólico a África. En aquella ocasión dijo a los periodistas que le acompañaban que "el sida no se puede superar con la distribución de preservativos, que, al contrario, aumentan los problemas". Benedicto XVI argumentó hace poco más de un año que "la única vía eficaz para luchar contra la epidemia es una renovación espiritual y humana de la sexualidad", unida a un "comportamiento humano moral y correcto, destinado a sufrir con los sufrientes".
Las palabras pronunciadas en aquel discurso desataron críticas inmediatas por todo el mundo. Desde la ONU, que a través de la página web de la organización que lucha contra el sida (unaidstoday.org) recordó que el preservativo es "la tecnología disponible más eficiente para reducir la transmisión sexual del VIH", hasta los Gobiernos de Francia y Alemania, quienes expresaron su "grandísima preocupación" por las palabras del Papa. Y desde el Ministerio de Sanidad español, siendo su titular Bernat Soria, se prometió el envío de un millón de preservativos a África. Un reciente informe de la FAO perfila las dimensiones de un verdadero cataclismo sanitario en el continente. "De los 36,1 millones de personas que padecen VIH/sida, un abrumador 95% vive en países en desarrollo, donde está convirtiéndose en un peligro, mayor para las zonas rurales que para las ciudades", recoge el estudio.
En África vive apenas una décima parte de la población mundial, pero ahí se dan nueve de cada 10 casos de nueva infección por VIH. El 83% del total de muertes por sida ocurre en África, donde esta enfermedad ha matado diez veces más personas que la guerra". Tras aquel discurso de Ratzinger, el editorial de la prestigiosa revista médica The Lancet fue tajante: "Cuando una persona influyente, ya sea un religioso o un político, hace una declaración científica falsa que podría ser devastadora para la salud de millones de personas, debería retractarse". Y en este sentido, ayer, se produjo un importante viraje. El mensaje de Benedicto XVI llega directo al corazón de África, el continente donde el catolicismo está creciendo más que en cualquier otro rincón del Planeta.
A lo largo de una amplia conversación, el Pontífice alemán reitera su posición sobre los abusos de niños y jóvenes por parte de algunos curas. "Los hechos no me cogieron del todo por sorpresa. Como prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe [su predecesor en la silla de San Pedro, Juan Pablo II, le otorgó este cargo en 1981] me había ocupado de los casos norteamericanos; había visto crecer también la situación en Irlanda. Pero las dimensiones fueron para mí un verdadero shock", confiesa Ratzinger. Asimismo, recuerda como en 2006 pidió que los obispos irlandeses establecieran la verdad de los hechos pasados, actuaran para que no volvieran a ocurrir en el futuro y para que la justicia fuese respetada. "Ver cómo la institución del sacerdocio acababa ensuciada y con ella la misma Iglesia católica, fue algo difícil que soportar. Sin embargo, en aquel momento era importante no olvidar que en la Iglesia existe el bien, no solo aquellas cosas terribles".
Contesta también a las críticas que ha ido recibiendo desde su subida al Papado. "Sabía que la atmósfera no siempre iba a ser feliz. Era evidente considerando la actual coyuntura mundial, con todas las fuerzas de destrucción que existen, con todas las contradicciones que viven en ella, con todas las amenazas y los errores. Si hubiera cosechado solo consensos, me debía preguntar si de verdad estaba difundiendo el Evangelio".
El Papa entra también en cuestiones interreligiosas. Por ejemplo, se declara contrario a la prohibición generalizada del velo islámico, a condición de que las mujeres musulmanas no sean obligadas a llevarlo en contra de su voluntad. "Si quieren ponérselo libremente, no veo ninguna razón por la cual no deberían". Sobre las relaciones con los judíos: "Desde el primer día de mis estudios teológicos tengo clara la profundidad de la unión entre la Antigua y la Nueva Alianza. Luego, lo que pasó durante el Tercer Reich nos ha afectado como alemanes y nos ha empujado a ver al pueblo de Israel con humildad, vergüenza y amor". Y repite que Pío XII "hizo todo lo posible para salvar a los judíos" rastreados en los guetos de Roma e italianos.
Con una ceremonia solemne en la catedral de San Pedro, frente a 5.000 fieles, el Pontífice entregó ayer el gorro cardenalicio a 24 prelados, entre ellos un español, un ecuatoriano y un brasileño. Se trata del español José Manuel Estepa Llaurens, arzobispo emérito castrense, de 84 años; Raúl Eduardo Vela Churiboga, de 76 años, arzobispo emérito de Quito y Raymundo Damasceno Assis, arzobispo de Aparecida (Brasil), de 73 años. Con estos nombramientos, el Colegio cardenalicio queda formado por 203 purpurados. De ellos, solo 121 estarían autorizados a participar en un eventual cónclave para la elección del Papa, al tener menos de 80 años. El país más representado es Italia, cuyo peso sube aún más, porque pasa de 19 a 25 altos prelados. Estados Unidos tiene 15 electores y España, Francia y Alemania seis por país. Es la tercera vez que el Papa convoca un consistorio y administra una ceremonia tan solemne: lo hizo en 2006 y 2007, cuando nombró respectivamente 15 y 23 cardenales.
Estas consideraciones son un ejemplo de los aspectos por los que discurrió la amplia conversación que Joseph Ratzinger (Marktl, Alemania, 1927) mantuvo con el periodista Peter Seewald y que este recogió en un libro, Luz del mundo, que el 23 de noviembre sale a la venta. En 18 capítulos Benedicto XVI especula y argumenta sobre "las cuestiones más espinosas de la actualidad", según L'Osservatore Romano.
El escándalo de la pedofilia, las ordenaciones de mujeres sacerdotes ("no es que la Iglesia no quiera, es que no puede"), el velo islámico, las relaciones con los judíos, el controvertido proceso de beatificación de Pío XII (pontífice durante el Holocausto y la Segunda Guerra Mundial) o las drogas son algunos de los temas tratados con la habitual y oficial doctrina de la Iglesia. En la sexualidad, en cambio, Benedicto XVI parece dar un paso en una dirección completamente nueva.
Su posición, hasta ahora, había sido distinta. Mucho más intransigente. El 17 de marzo del 2009, el Papa realizó su primer viaje apostólico a África. En aquella ocasión dijo a los periodistas que le acompañaban que "el sida no se puede superar con la distribución de preservativos, que, al contrario, aumentan los problemas". Benedicto XVI argumentó hace poco más de un año que "la única vía eficaz para luchar contra la epidemia es una renovación espiritual y humana de la sexualidad", unida a un "comportamiento humano moral y correcto, destinado a sufrir con los sufrientes".
Las palabras pronunciadas en aquel discurso desataron críticas inmediatas por todo el mundo. Desde la ONU, que a través de la página web de la organización que lucha contra el sida (unaidstoday.org) recordó que el preservativo es "la tecnología disponible más eficiente para reducir la transmisión sexual del VIH", hasta los Gobiernos de Francia y Alemania, quienes expresaron su "grandísima preocupación" por las palabras del Papa. Y desde el Ministerio de Sanidad español, siendo su titular Bernat Soria, se prometió el envío de un millón de preservativos a África. Un reciente informe de la FAO perfila las dimensiones de un verdadero cataclismo sanitario en el continente. "De los 36,1 millones de personas que padecen VIH/sida, un abrumador 95% vive en países en desarrollo, donde está convirtiéndose en un peligro, mayor para las zonas rurales que para las ciudades", recoge el estudio.
En África vive apenas una décima parte de la población mundial, pero ahí se dan nueve de cada 10 casos de nueva infección por VIH. El 83% del total de muertes por sida ocurre en África, donde esta enfermedad ha matado diez veces más personas que la guerra". Tras aquel discurso de Ratzinger, el editorial de la prestigiosa revista médica The Lancet fue tajante: "Cuando una persona influyente, ya sea un religioso o un político, hace una declaración científica falsa que podría ser devastadora para la salud de millones de personas, debería retractarse". Y en este sentido, ayer, se produjo un importante viraje. El mensaje de Benedicto XVI llega directo al corazón de África, el continente donde el catolicismo está creciendo más que en cualquier otro rincón del Planeta.
A lo largo de una amplia conversación, el Pontífice alemán reitera su posición sobre los abusos de niños y jóvenes por parte de algunos curas. "Los hechos no me cogieron del todo por sorpresa. Como prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe [su predecesor en la silla de San Pedro, Juan Pablo II, le otorgó este cargo en 1981] me había ocupado de los casos norteamericanos; había visto crecer también la situación en Irlanda. Pero las dimensiones fueron para mí un verdadero shock", confiesa Ratzinger. Asimismo, recuerda como en 2006 pidió que los obispos irlandeses establecieran la verdad de los hechos pasados, actuaran para que no volvieran a ocurrir en el futuro y para que la justicia fuese respetada. "Ver cómo la institución del sacerdocio acababa ensuciada y con ella la misma Iglesia católica, fue algo difícil que soportar. Sin embargo, en aquel momento era importante no olvidar que en la Iglesia existe el bien, no solo aquellas cosas terribles".
Contesta también a las críticas que ha ido recibiendo desde su subida al Papado. "Sabía que la atmósfera no siempre iba a ser feliz. Era evidente considerando la actual coyuntura mundial, con todas las fuerzas de destrucción que existen, con todas las contradicciones que viven en ella, con todas las amenazas y los errores. Si hubiera cosechado solo consensos, me debía preguntar si de verdad estaba difundiendo el Evangelio".
El Papa entra también en cuestiones interreligiosas. Por ejemplo, se declara contrario a la prohibición generalizada del velo islámico, a condición de que las mujeres musulmanas no sean obligadas a llevarlo en contra de su voluntad. "Si quieren ponérselo libremente, no veo ninguna razón por la cual no deberían". Sobre las relaciones con los judíos: "Desde el primer día de mis estudios teológicos tengo clara la profundidad de la unión entre la Antigua y la Nueva Alianza. Luego, lo que pasó durante el Tercer Reich nos ha afectado como alemanes y nos ha empujado a ver al pueblo de Israel con humildad, vergüenza y amor". Y repite que Pío XII "hizo todo lo posible para salvar a los judíos" rastreados en los guetos de Roma e italianos.
Con una ceremonia solemne en la catedral de San Pedro, frente a 5.000 fieles, el Pontífice entregó ayer el gorro cardenalicio a 24 prelados, entre ellos un español, un ecuatoriano y un brasileño. Se trata del español José Manuel Estepa Llaurens, arzobispo emérito castrense, de 84 años; Raúl Eduardo Vela Churiboga, de 76 años, arzobispo emérito de Quito y Raymundo Damasceno Assis, arzobispo de Aparecida (Brasil), de 73 años. Con estos nombramientos, el Colegio cardenalicio queda formado por 203 purpurados. De ellos, solo 121 estarían autorizados a participar en un eventual cónclave para la elección del Papa, al tener menos de 80 años. El país más representado es Italia, cuyo peso sube aún más, porque pasa de 19 a 25 altos prelados. Estados Unidos tiene 15 electores y España, Francia y Alemania seis por país. Es la tercera vez que el Papa convoca un consistorio y administra una ceremonia tan solemne: lo hizo en 2006 y 2007, cuando nombró respectivamente 15 y 23 cardenales.
Las frases más destacadas de la entrevista al Papa
- "Pueden darse casos particulares en que está justificado el uso del preservativo"
- "Cuando una prostituta utiliza un preservativo, éste puede ser el primer paso hacia una moralización, un primer acto de responsabilidad"
-"El preservativo no es la forma apropiada y verdadera de vencer la infección del VIH. De verdad es precisa una humanización de la sexualidad"
- "Los hechos no me cogieron del todo por sorpresa. Como prefecto de la Congregación de la Doctrina y de la Fe me había ocupado de los casos norteamericanos; había visto crecer también la situación en Irlanda. Pero las dimensiones fueron para mí un verdadero shock"
- "Ver cómo la institución del sacerdocio acababa ensuciada, y con ella la misma Iglesia católica, fue algo difícil que soportar. Sin embargo en aquel momento era importante no olvidar que en la Iglesia existe el Bien, no sólo aquellas cosas terribles
- "Cuando una prostituta utiliza un preservativo, éste puede ser el primer paso hacia una moralización, un primer acto de responsabilidad"
-"El preservativo no es la forma apropiada y verdadera de vencer la infección del VIH. De verdad es precisa una humanización de la sexualidad"
- "Los hechos no me cogieron del todo por sorpresa. Como prefecto de la Congregación de la Doctrina y de la Fe me había ocupado de los casos norteamericanos; había visto crecer también la situación en Irlanda. Pero las dimensiones fueron para mí un verdadero shock"
- "Ver cómo la institución del sacerdocio acababa ensuciada, y con ella la misma Iglesia católica, fue algo difícil que soportar. Sin embargo en aquel momento era importante no olvidar que en la Iglesia existe el Bien, no sólo aquellas cosas terribles
domingo, 14 de noviembre de 2010
Homilía de Benedicto XVI en la Misa de la la Plaza del Obradoiro de Santiago de Compostela
Por SIC el 8 de noviembre de 2010
VIAJE APOSTÓLICO DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI
A SANTIAGO DE COMPOSTELA Y BARCELONA
HOMILÍA DEL SANTO PADRE EN LA SANTA MISA
Plaza del Obradoiro de Santiago de Compostela
Sábado, 6 de noviembre de 2010
Plaza del Obradoiro de Santiago de Compostela
Sábado, 6 de noviembre de 2010
En gallego:
Benqueridos irmáns en Xesucristo:
Dou gracias a Deus polo don de poder estar aquí, nesta espléndida praza chea de arte, cultura e significado espiritual. Neste Ano Santo, chego como peregrino entre os peregrinos, acompañando a tantos deles que veñen ata aquí sedentos da fe en Cristo Resucitado. Fe anunciada e transmitida fielmente polos Apóstolos, como Santiago o Maior, ao que se venera en Compostela desde tempo inmemorial.
[Amadísimos Hermanos en Jesucristo:
Doy gracias a Dios por el don de poder estar aquí, en esta espléndida plaza repleta de arte, cultura y significado espiritual. En este Año Santo, llego como peregrino entre los peregrinos, acompañando a tantos como vienen hasta aquí sedientos de la fe en Cristo resucitado. Fe anunciada y transmitida fielmente por los Apóstoles, como Santiago el Mayor, a quien se venera en Compostela desde tiempo inmemorial.]
Agradezco las gentiles palabras de bienvenida de Monseñor Julián Barrio Barrio, Arzobispo de esta Iglesia particular, y la amable presencia de Sus Altezas Reales los Príncipes de Asturias, de los Señores Cardenales, así como de los numerosos Hermanos en el Episcopado y el Sacerdocio. Vaya también mi saludo cordial a los Parlamentarios Europeos, miembros del intergrupo “Camino de Santiago”, así como a las distinguidas Autoridades Nacionales, Autonómicas y Locales que han querido estar presentes en esta celebración. Todo ello es signo de deferencia para con el Sucesor de Pedro y también del sentimiento entrañable que Santiago de Compostela despierta en Galicia y en los demás pueblos de España, que reconoce al Apóstol como su Patrón y protector. Un caluroso saludo igualmente a las personas consagradas, seminaristas y fieles que participan en esta Eucaristía y, con una emoción particular, a los peregrinos, forjadores del genuino espíritu jacobeo, sin el cual poco o nada se entendería de lo que aquí tiene lugar.
Una frase de la primera lectura afirma con admirable sencillez: «Los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor con mucho valor» (Hch 4,33). En efecto, en el punto de partida de todo lo que el cristianismo ha sido y sigue siendo no se halla una gesta o un proyecto humano, sino Dios, que declara a Jesús justo y santo frente a la sentencia del tribunal humano que lo condenó por blasfemo y subversivo; Dios, que ha arrancado a Jesucristo de la muerte; Dios, que hará justicia a todos los injustamente humillados de la historia.
«Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen» (Hch 5,32), dicen los apóstoles. Así pues, ellos dieron testimonio de la vida, muerte y resurrección de Cristo Jesús, a quien conocieron mientras predicaba y hacía milagros. A nosotros, queridos hermanos, nos toca hoy seguir el ejemplo de los apóstoles, conociendo al Señor cada día más y dando un testimonio claro y valiente de su Evangelio. No hay mayor tesoro que podamos ofrecer a nuestros contemporáneos. Así imitaremos también a San Pablo que, en medio de tantas tribulaciones, naufragios y soledades, proclamaba exultante: «Este tesoro lo llevamos en vasijas de barro, para que se vea que esa fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros» (2 Co 4,7).
Junto a estas palabras del Apóstol de los gentiles, están las propias palabras del Evangelio que acabamos de escuchar, y que invitan a vivir desde la humildad de Cristo que, siguiendo en todo la voluntad del Padre, ha venido para servir, «para dar su vida en rescate por muchos» (Mt 20,28). Para los discípulos que quieren seguir e imitar a Cristo, el servir a los hermanos ya no es una mera opción, sino parte esencial de su ser. Un servicio que no se mide por los criterios mundanos de lo inmediato, lo material y vistoso, sino porque hace presente el amor de Dios a todos los hombres y en todas sus dimensiones, y da testimonio de Él, incluso con los gestos más sencillos. Al proponer este nuevo modo de relacionarse en la comunidad, basado en la lógica del amor y del servicio, Jesús se dirige también a los «jefes de los pueblos», porque donde no hay entrega por los demás surgen formas de prepotencia y explotación que no dejan espacio para una auténtica promoción humana integral. Y quisiera que este mensaje llegara sobre todo a los jóvenes: precisamente a vosotros, este contenido esencial del Evangelio os indica la vía para que, renunciando a un modo de pensar egoísta, de cortos alcances, como tantas veces os proponen, y asumiendo el de Jesús, podáis realizaros plenamente y ser semilla de esperanza.
Esto es lo que nos recuerda también la celebración de este Año Santo Compostelano. Y esto es lo que en el secreto del corazón, sabiéndolo explícitamente o sintiéndolo sin saber expresarlo con palabras, viven tantos peregrinos que caminan a Santiago de Compostela para abrazar al Apóstol. El cansancio del andar, la variedad de paisajes, el encuentro con personas de otra nacionalidad, los abren a lo más profundo y común que nos une a los humanos: seres en búsqueda, seres necesitados de verdad y de belleza, de una experiencia de gracia, de caridad y de paz, de perdón y de redención. Y en lo más recóndito de todos esos hombres resuena la presencia de Dios y la acción del Espíritu Santo. Sí, a todo hombre que hace silencio en su interior y pone distancia a las apetencias, deseos y quehaceres inmediatos, al hombre que ora, Dios le alumbra para que le encuentre y para que reconozca a Cristo. Quien peregrina a Santiago, en el fondo, lo hace para encontrarse sobre todo con Dios que, reflejado en la majestad de Cristo, lo acoge y bendice al llegar al Pórtico de la Gloria.
Desde aquí, como mensajero del Evangelio que Pedro y Santiago rubricaron con su sangre, deseo volver la mirada a la Europa que peregrinó a Compostela. ¿Cuáles son sus grandes necesidades, temores y esperanzas? ¿Cuál es la aportación específica y fundamental de la Iglesia a esa Europa, que ha recorrido en el último medio siglo un camino hacia nuevas configuraciones y proyectos? Su aportación se centra en una realidad tan sencilla y decisiva como ésta: que Dios existe y que es Él quien nos ha dado la vida. Solo Él es absoluto, amor fiel e indeclinable, meta infinita que se trasluce detrás de todos los bienes, verdades y bellezas admirables de este mundo; admirables pero insuficientes para el corazón del hombre. Bien comprendió esto Santa Teresa de Jesús cuando escribió: “Sólo Dios basta”.
Es una tragedia que en Europa, sobre todo en el siglo XIX, se afirmase y divulgase la convicción de que Dios es el antagonista del hombre y el enemigo de su libertad. Con esto se quería ensombrecer la verdadera fe bíblica en Dios, que envió al mundo a su Hijo Jesucristo, a fin de que nadie perezca, sino que todos tengan vida eterna (cf. Jn 3,16).
El autor sagrado afirma tajante ante un paganismo para el cual Dios es envidioso o despectivo del hombre: ¿Cómo hubiera creado Dios todas las cosas si no las hubiera amado, Él que en su plenitud infinita no necesita nada? (cf. Sab 11,24-26). ¿Cómo se hubiera revelado a los hombres si no quisiera velar por ellos? Dios es el origen de nuestro ser y cimiento y cúspide de nuestra libertad; no su oponente. ¿Cómo el hombre mortal se va a fundar a sí mismo y cómo el hombre pecador se va a reconciliar a sí mismo? ¿Cómo es posible que se haya hecho silencio público sobre la realidad primera y esencial de la vida humana? ¿Cómo lo más determinante de ella puede ser recluido en la mera intimidad o remitido a la penumbra? Los hombres no podemos vivir a oscuras, sin ver la luz del sol. Y, entonces, ¿cómo es posible que se le niegue a Dios, sol de las inteligencias, fuerza de las voluntades e imán de nuestros corazones, el derecho de proponer esa luz que disipa toda tiniebla? Por eso, es necesario que Dios vuelva a resonar gozosamente bajo los cielos de Europa; que esa palabra santa no se pronuncie jamás en vano; que no se pervierta haciéndola servir a fines que le son impropios. Es menester que se profiera santamente. Es necesario que la percibamos así en la vida de cada día, en el silencio del trabajo, en el amor fraterno y en las dificultades que los años traen consigo.
Europa ha de abrirse a Dios, salir a su encuentro sin miedo, trabajar con su gracia por aquella dignidad del hombre que habían descubierto las mejores tradiciones: además de la bíblica, fundamental en este orden, también las de época clásica, medieval y moderna, de las que nacieron las grandes creaciones filosóficas y literarias, culturales y sociales de Europa.
Ese Dios y ese hombre son los que se han manifestado concreta e históricamente en Cristo. A ese Cristo que podemos hallar en los caminos hasta llegar a Compostela, pues en ellos hay una cruz que acoge y orienta en las encrucijadas. Esa cruz, supremo signo del amor llevado hasta el extremo, y por eso don y perdón al mismo tiempo, debe ser nuestra estrella orientadora en la noche del tiempo. Cruz y amor, cruz y luz han sido sinónimos en nuestra historia, porque Cristo se dejó clavar en ella para darnos el supremo testimonio de su amor, para invitarnos al perdón y la reconciliación, para enseñarnos a vencer el mal con el bien. No dejéis de aprender las lecciones de ese Cristo de las encrucijadas de los caminos y de la vida, en el que nos sale al encuentro Dios como amigo, padre y guía. ¡Oh Cruz bendita, brilla siempre en tierras de Europa!
Dejadme que proclame desde aquí la gloria del hombre, que advierta de las amenazas a su dignidad por el expolio de sus valores y riquezas originarios, por la marginación o la muerte infligidas a los más débiles y pobres. No se puede dar culto a Dios sin velar por el hombre su hijo y no se sirve al hombre sin preguntarse por quién es su Padre y responderle a la pregunta por él. La Europa de la ciencia y de las tecnologías, la Europa de la civilización y de la cultura, tiene que ser a la vez la Europa abierta a la trascendencia y a la fraternidad con otros continentes, al Dios vivo y verdadero desde el hombre vivo y verdadero. Esto es lo que la Iglesia desea aportar a Europa: velar por Dios y velar por el hombre, desde la comprensión que de ambos se nos ofrece en Jesucristo.
Queridos amigos, levantemos una mirada esperanzadora hacia todo lo que Dios nos ha prometido y nos ofrece. Que Él nos dé su fortaleza, que aliente a esta Archidiócesis compostelana, que vivifique la fe de sus hijos y los ayude a seguir fieles a su vocación de sembrar y dar vigor al Evangelio, también en otras tierras.
Benqueridos irmáns en Xesucristo:
Dou gracias a Deus polo don de poder estar aquí, nesta espléndida praza chea de arte, cultura e significado espiritual. Neste Ano Santo, chego como peregrino entre os peregrinos, acompañando a tantos deles que veñen ata aquí sedentos da fe en Cristo Resucitado. Fe anunciada e transmitida fielmente polos Apóstolos, como Santiago o Maior, ao que se venera en Compostela desde tempo inmemorial.
[Amadísimos Hermanos en Jesucristo:
Doy gracias a Dios por el don de poder estar aquí, en esta espléndida plaza repleta de arte, cultura y significado espiritual. En este Año Santo, llego como peregrino entre los peregrinos, acompañando a tantos como vienen hasta aquí sedientos de la fe en Cristo resucitado. Fe anunciada y transmitida fielmente por los Apóstoles, como Santiago el Mayor, a quien se venera en Compostela desde tiempo inmemorial.]
Agradezco las gentiles palabras de bienvenida de Monseñor Julián Barrio Barrio, Arzobispo de esta Iglesia particular, y la amable presencia de Sus Altezas Reales los Príncipes de Asturias, de los Señores Cardenales, así como de los numerosos Hermanos en el Episcopado y el Sacerdocio. Vaya también mi saludo cordial a los Parlamentarios Europeos, miembros del intergrupo “Camino de Santiago”, así como a las distinguidas Autoridades Nacionales, Autonómicas y Locales que han querido estar presentes en esta celebración. Todo ello es signo de deferencia para con el Sucesor de Pedro y también del sentimiento entrañable que Santiago de Compostela despierta en Galicia y en los demás pueblos de España, que reconoce al Apóstol como su Patrón y protector. Un caluroso saludo igualmente a las personas consagradas, seminaristas y fieles que participan en esta Eucaristía y, con una emoción particular, a los peregrinos, forjadores del genuino espíritu jacobeo, sin el cual poco o nada se entendería de lo que aquí tiene lugar.
Una frase de la primera lectura afirma con admirable sencillez: «Los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor con mucho valor» (Hch 4,33). En efecto, en el punto de partida de todo lo que el cristianismo ha sido y sigue siendo no se halla una gesta o un proyecto humano, sino Dios, que declara a Jesús justo y santo frente a la sentencia del tribunal humano que lo condenó por blasfemo y subversivo; Dios, que ha arrancado a Jesucristo de la muerte; Dios, que hará justicia a todos los injustamente humillados de la historia.
«Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen» (Hch 5,32), dicen los apóstoles. Así pues, ellos dieron testimonio de la vida, muerte y resurrección de Cristo Jesús, a quien conocieron mientras predicaba y hacía milagros. A nosotros, queridos hermanos, nos toca hoy seguir el ejemplo de los apóstoles, conociendo al Señor cada día más y dando un testimonio claro y valiente de su Evangelio. No hay mayor tesoro que podamos ofrecer a nuestros contemporáneos. Así imitaremos también a San Pablo que, en medio de tantas tribulaciones, naufragios y soledades, proclamaba exultante: «Este tesoro lo llevamos en vasijas de barro, para que se vea que esa fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros» (2 Co 4,7).
Junto a estas palabras del Apóstol de los gentiles, están las propias palabras del Evangelio que acabamos de escuchar, y que invitan a vivir desde la humildad de Cristo que, siguiendo en todo la voluntad del Padre, ha venido para servir, «para dar su vida en rescate por muchos» (Mt 20,28). Para los discípulos que quieren seguir e imitar a Cristo, el servir a los hermanos ya no es una mera opción, sino parte esencial de su ser. Un servicio que no se mide por los criterios mundanos de lo inmediato, lo material y vistoso, sino porque hace presente el amor de Dios a todos los hombres y en todas sus dimensiones, y da testimonio de Él, incluso con los gestos más sencillos. Al proponer este nuevo modo de relacionarse en la comunidad, basado en la lógica del amor y del servicio, Jesús se dirige también a los «jefes de los pueblos», porque donde no hay entrega por los demás surgen formas de prepotencia y explotación que no dejan espacio para una auténtica promoción humana integral. Y quisiera que este mensaje llegara sobre todo a los jóvenes: precisamente a vosotros, este contenido esencial del Evangelio os indica la vía para que, renunciando a un modo de pensar egoísta, de cortos alcances, como tantas veces os proponen, y asumiendo el de Jesús, podáis realizaros plenamente y ser semilla de esperanza.
Esto es lo que nos recuerda también la celebración de este Año Santo Compostelano. Y esto es lo que en el secreto del corazón, sabiéndolo explícitamente o sintiéndolo sin saber expresarlo con palabras, viven tantos peregrinos que caminan a Santiago de Compostela para abrazar al Apóstol. El cansancio del andar, la variedad de paisajes, el encuentro con personas de otra nacionalidad, los abren a lo más profundo y común que nos une a los humanos: seres en búsqueda, seres necesitados de verdad y de belleza, de una experiencia de gracia, de caridad y de paz, de perdón y de redención. Y en lo más recóndito de todos esos hombres resuena la presencia de Dios y la acción del Espíritu Santo. Sí, a todo hombre que hace silencio en su interior y pone distancia a las apetencias, deseos y quehaceres inmediatos, al hombre que ora, Dios le alumbra para que le encuentre y para que reconozca a Cristo. Quien peregrina a Santiago, en el fondo, lo hace para encontrarse sobre todo con Dios que, reflejado en la majestad de Cristo, lo acoge y bendice al llegar al Pórtico de la Gloria.
Desde aquí, como mensajero del Evangelio que Pedro y Santiago rubricaron con su sangre, deseo volver la mirada a la Europa que peregrinó a Compostela. ¿Cuáles son sus grandes necesidades, temores y esperanzas? ¿Cuál es la aportación específica y fundamental de la Iglesia a esa Europa, que ha recorrido en el último medio siglo un camino hacia nuevas configuraciones y proyectos? Su aportación se centra en una realidad tan sencilla y decisiva como ésta: que Dios existe y que es Él quien nos ha dado la vida. Solo Él es absoluto, amor fiel e indeclinable, meta infinita que se trasluce detrás de todos los bienes, verdades y bellezas admirables de este mundo; admirables pero insuficientes para el corazón del hombre. Bien comprendió esto Santa Teresa de Jesús cuando escribió: “Sólo Dios basta”.
Es una tragedia que en Europa, sobre todo en el siglo XIX, se afirmase y divulgase la convicción de que Dios es el antagonista del hombre y el enemigo de su libertad. Con esto se quería ensombrecer la verdadera fe bíblica en Dios, que envió al mundo a su Hijo Jesucristo, a fin de que nadie perezca, sino que todos tengan vida eterna (cf. Jn 3,16).
El autor sagrado afirma tajante ante un paganismo para el cual Dios es envidioso o despectivo del hombre: ¿Cómo hubiera creado Dios todas las cosas si no las hubiera amado, Él que en su plenitud infinita no necesita nada? (cf. Sab 11,24-26). ¿Cómo se hubiera revelado a los hombres si no quisiera velar por ellos? Dios es el origen de nuestro ser y cimiento y cúspide de nuestra libertad; no su oponente. ¿Cómo el hombre mortal se va a fundar a sí mismo y cómo el hombre pecador se va a reconciliar a sí mismo? ¿Cómo es posible que se haya hecho silencio público sobre la realidad primera y esencial de la vida humana? ¿Cómo lo más determinante de ella puede ser recluido en la mera intimidad o remitido a la penumbra? Los hombres no podemos vivir a oscuras, sin ver la luz del sol. Y, entonces, ¿cómo es posible que se le niegue a Dios, sol de las inteligencias, fuerza de las voluntades e imán de nuestros corazones, el derecho de proponer esa luz que disipa toda tiniebla? Por eso, es necesario que Dios vuelva a resonar gozosamente bajo los cielos de Europa; que esa palabra santa no se pronuncie jamás en vano; que no se pervierta haciéndola servir a fines que le son impropios. Es menester que se profiera santamente. Es necesario que la percibamos así en la vida de cada día, en el silencio del trabajo, en el amor fraterno y en las dificultades que los años traen consigo.
Europa ha de abrirse a Dios, salir a su encuentro sin miedo, trabajar con su gracia por aquella dignidad del hombre que habían descubierto las mejores tradiciones: además de la bíblica, fundamental en este orden, también las de época clásica, medieval y moderna, de las que nacieron las grandes creaciones filosóficas y literarias, culturales y sociales de Europa.
Ese Dios y ese hombre son los que se han manifestado concreta e históricamente en Cristo. A ese Cristo que podemos hallar en los caminos hasta llegar a Compostela, pues en ellos hay una cruz que acoge y orienta en las encrucijadas. Esa cruz, supremo signo del amor llevado hasta el extremo, y por eso don y perdón al mismo tiempo, debe ser nuestra estrella orientadora en la noche del tiempo. Cruz y amor, cruz y luz han sido sinónimos en nuestra historia, porque Cristo se dejó clavar en ella para darnos el supremo testimonio de su amor, para invitarnos al perdón y la reconciliación, para enseñarnos a vencer el mal con el bien. No dejéis de aprender las lecciones de ese Cristo de las encrucijadas de los caminos y de la vida, en el que nos sale al encuentro Dios como amigo, padre y guía. ¡Oh Cruz bendita, brilla siempre en tierras de Europa!
Dejadme que proclame desde aquí la gloria del hombre, que advierta de las amenazas a su dignidad por el expolio de sus valores y riquezas originarios, por la marginación o la muerte infligidas a los más débiles y pobres. No se puede dar culto a Dios sin velar por el hombre su hijo y no se sirve al hombre sin preguntarse por quién es su Padre y responderle a la pregunta por él. La Europa de la ciencia y de las tecnologías, la Europa de la civilización y de la cultura, tiene que ser a la vez la Europa abierta a la trascendencia y a la fraternidad con otros continentes, al Dios vivo y verdadero desde el hombre vivo y verdadero. Esto es lo que la Iglesia desea aportar a Europa: velar por Dios y velar por el hombre, desde la comprensión que de ambos se nos ofrece en Jesucristo.
Queridos amigos, levantemos una mirada esperanzadora hacia todo lo que Dios nos ha prometido y nos ofrece. Que Él nos dé su fortaleza, que aliente a esta Archidiócesis compostelana, que vivifique la fe de sus hijos y los ayude a seguir fieles a su vocación de sembrar y dar vigor al Evangelio, también en otras tierras.
En gallego:
Que Santiago, o Amigo do Señor, acade abundantes bendicións para Galicia, para os demais pobos de España, de Europa e de tantos outros lugares alén mar onde o Apóstolo e sinal de identidade cristiá e promotor do anuncio de Cristo.
[Que Santiago, el amigo del Señor, alcance abundantes bendiciones para Galicia, para los demás pueblos de España, de Europa y de tantos otros lugares allende los mares, donde el Apóstol es signo de identidad cristiana y promotor del anuncio de Cristo.]
Que Santiago, o Amigo do Señor, acade abundantes bendicións para Galicia, para os demais pobos de España, de Europa e de tantos outros lugares alén mar onde o Apóstolo e sinal de identidade cristiá e promotor do anuncio de Cristo.
[Que Santiago, el amigo del Señor, alcance abundantes bendiciones para Galicia, para los demás pueblos de España, de Europa y de tantos otros lugares allende los mares, donde el Apóstol es signo de identidad cristiana y promotor del anuncio de Cristo.]
Mensajes, discursos y homilías del Papa Benedicto XVI
Autor: Benedicto XVI
«¡No tengáis miedo de Cristo! Él no quita nada, y lo da todo»
Con estas líneas Benedicto XVI dio inicio a un pontificado lleno de esperanza, humildad, caridad y amor.
El mismo Papa nos dice en su homilía inaugural: "¿Cómo puedo hacerlo? ¿Cómo seré capaz de llevarlo a cabo? Todos vosotros, queridos amigos, acabáis de invocar a toda la muchedumbre de los santos, representada por algunos de los grandes nombres de la historia que Dios teje con los hombres. De este modo, también en mí se reaviva esta conciencia: no estoy solo. No tengo que llevar yo solo lo que, en realidad, nunca podría soportar yo solo. La muchedumbre de los santos de Dios me protege, me sostiene y me conduce. Y me acompañan, queridos amigos, vuestra indulgencia, vuestro amor, vuestra fe y vuestra esperanza. En efecto, a la comunidad de los santos no pertenecen sólo las grandes figuras que nos han precedido y cuyos nombres conocemos. Todo nosotros somos la comunidad de los santos; nosotros, bautizados en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; nosotros, que vivimos del don de la carne y la sangre de Cristo, por medio del cual quiere transformarnos y hacernos semejantes a sí mismo. Sí, la Iglesia está viva; ésta es la maravillosa experiencia de estos días."
Efectivamente, la Iglesia está viva y Cristo espera de nosotros grandes acciones. Por ello, Catholic.net pone a disposición de todos sus visitantes los documentos, pronunciamientos, mensajes y homilías ofrecidas por el Santo Padre para que sirvan como guía a todos los católicos y hermanos de otras confesiones.

Con estas líneas Benedicto XVI dio inicio a un pontificado lleno de esperanza, humildad, caridad y amor.
El mismo Papa nos dice en su homilía inaugural: "¿Cómo puedo hacerlo? ¿Cómo seré capaz de llevarlo a cabo? Todos vosotros, queridos amigos, acabáis de invocar a toda la muchedumbre de los santos, representada por algunos de los grandes nombres de la historia que Dios teje con los hombres. De este modo, también en mí se reaviva esta conciencia: no estoy solo. No tengo que llevar yo solo lo que, en realidad, nunca podría soportar yo solo. La muchedumbre de los santos de Dios me protege, me sostiene y me conduce. Y me acompañan, queridos amigos, vuestra indulgencia, vuestro amor, vuestra fe y vuestra esperanza. En efecto, a la comunidad de los santos no pertenecen sólo las grandes figuras que nos han precedido y cuyos nombres conocemos. Todo nosotros somos la comunidad de los santos; nosotros, bautizados en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; nosotros, que vivimos del don de la carne y la sangre de Cristo, por medio del cual quiere transformarnos y hacernos semejantes a sí mismo. Sí, la Iglesia está viva; ésta es la maravillosa experiencia de estos días."
Efectivamente, la Iglesia está viva y Cristo espera de nosotros grandes acciones. Por ello, Catholic.net pone a disposición de todos sus visitantes los documentos, pronunciamientos, mensajes y homilías ofrecidas por el Santo Padre para que sirvan como guía a todos los católicos y hermanos de otras confesiones.
miércoles, 6 de octubre de 2010
María esclava del Señor

Se tu al igual que María que escucho la palabra del señor la guardo, la hizo vida en su vida y lo mas importante es que ella siempre supo escuchar al Señor y le fue fiel imita. Imita a María y se ese servidor que el señor y la iglesia necesita.
Lo grande que es el Señor
En este madero se entrego Jesús por ti y por mi, pero todo lo hizo porque te ama por eso toma la iniciativa y síguele.
UN CAMINO DE SANTIDAD EN LA IGLESIA
UN CAMINO DE SANTIDAD EN LA IGLESIA
Miércoles, 6 de octubre de 2010
S.S. Benedicto XVI :: Reflexiones breves
«Un mundo lleno de tentaciones exige sacerdotes totalmente entregados a su misión. Por consiguiente, se requiere de modo muy especial que se abran plenamente al servicio de los demás como hizo Cristo, aceptando el don del celibato. Los obispos deben ayudarles, procurando que este don jamás se transforme en un peso, sino que sea siempre fuente de vida. Un modo para lograr este objetivo es reunir a los ministros de la Palabra y de los sacramentos para que reciban formación permanente, participando en retiros y días de recogimiento.»
Discurso del Papa Benedicto XVI, A Los Obispos de Sudáfrica, Botsuana, Suazilandia, Namibia y Lesotho en Visita "Ad Limina", Viernes 10 de Junio de 2005.
« 3. Como sabéis, los sacerdotes son y deben ser los colaboradores más íntimos del obispo (cf. Pastores gregis, 47). El significado particular de la comunión entre un obispo y sus presbíteros exige que os intereséis sinceramente por ellos. Esta relación especial se expresa de un modo más eficaz mediante vuestro esfuerzo continuo por sostener la identidad única de vuestros sacerdotes, impulsar su santificación personal en el ministerio y fomentar una profundización de su compromiso pastoral. La identidad sacerdotal no debe compararse jamás con un título secular o confundirse con un cargo civil o político. Antes bien, configurado a Cristo, que se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo (cf. Flp 2, 7-8), el sacerdote vive una vida de sencillez, castidad y servicio humilde, que estimula a los demás con el ejemplo. En el centro del sacerdocio está la celebración diaria y fervorosa de la santa misa. En este Año de la Eucaristía, exhorto a vuestros sacerdotes: sed fieles a este compromiso, que es el centro y la misión de la vida de cada uno de vosotros (cf. Mensaje en la Misa pro Ecclesia, 20 de abril de 2005, n. 4).
La formación adecuada de los sacerdotes y los religiosos es de importancia fundamental para el futuro de la evangelización (cf. Pastores dabo vobis, 2). Sé que desde hace bastante tiempo estáis afrontando este asunto con la debida atención. Vuestro interés por el desarrollo humano, espiritual, intelectual y pastoral de vuestros seminaristas, así como de los religiosos y religiosas en formación, dará mucho fruto en vuestras diócesis. Por eso, os aliento a asegurar una esmerada selección de los candidatos, supervisar personalmente vuestros seminarios y trazar programas regulares de formación permanente, tan necesaria para profundizar la identidad sacerdotal y religiosa y para enriquecer el gozoso compromiso del celibato. Por último, a este respecto, ofrezco mis oraciones de profunda gratitud por los que trabajan en los seminarios y en las casas de formación. Decidles que el Santo Padre les agradece su generosidad.»
Discurso del Papa Benedicto XVI, A Los Obispos de Papúa Nueva Guinea E Islas Salomón en Visita "Ad Limina", Sábado 25 de Junio de 2005.
« Os corresponde asimismo exhortar a vuestros sacerdotes a la excelencia en la vida espiritual y moral, recordándoles en particular el vínculo único que une al sacerdote con Cristo, y cuyo celibato sacerdotal, vivido en la castidad perfecta, manifiesta la profundidad y el carácter vital. Velad también por su formación permanente, para que puedan penetrar cada vez más a fondo en el misterio de Cristo. Que iluminen la conciencia de los fieles y edifiquen comunidades cristianas sólidas y misioneras con sus raíces y su centro en la Eucaristía, que ellos presiden en nombre de Cristo.»
Discurso del Santo Padre Benedicto XVI, Al Primer Grupo de Obispos de La República Democrática del Congo en Visita "Ad Limina", Viernes 27 de Enero de 2006
«Viviendo fielmente la castidad en el celibato, el sacerdote manifestará que todo su ser es entrega de sí mismo a Dios y a sus hermanos.»
Discurso del Santo Padre Benedicto XVI, A Los Miembros de La Conferencia Episcopal de Costa de Marfil en Visita "Ad Limina Apostolorum", Lunes 3 de Abril de 2006.
«Santidad, me llamo Vittorio; soy de la parroquia de San Juan Bosco en Cinecittà; tengo 20 años y estudio ciencias de la educación en la universidad de Tor Vergata. ¿Nos quiere decir cómo descubrió usted cuál era su vocación? ¿Puede darnos consejos para comprender mejor si el Señor nos llama a seguirlo en la vida consagrada o sacerdotal? Muchas gracias.
Por lo que a mí se refiere, crecí en un mundo muy diferente del actual, pero, en definitiva, las situaciones son semejantes. Por una parte, existía aún la situación de "cristiandad", en la que era normal ir a la iglesia y aceptar la fe como la revelación de Dios y tratar de vivir según la revelación; por otra, estaba el régimen nazi, que afirmaba con voz muy fuerte: "En la nueva Alemania no habrá ya sacerdotes, no habrá ya vida consagrada, no necesitamos ya a esta gente; buscaos otra profesión".
Pero precisamente al escuchar esas "fuertes" voces, ante la brutalidad de aquel sistema tan inhumano, comprendí que, por el contrario, había una gran necesidad de sacerdotes. Este contraste, el ver aquella cultura antihumana, me confirmó en la convicción de que el Señor, el Evangelio, la fe, nos indicaban el camino correcto y nosotros debíamos esforzarnos por lograr que sobreviviera ese camino.
En esa situación, la vocación al sacerdocio creció casi naturalmente junto conmigo y sin grandes acontecimientos de conversión. Además, en este camino me ayudaron dos cosas: ya desde mi adolescencia, con la ayuda de mis padres y del párroco, descubrí la belleza de la liturgia y siempre la he amado, porque sentía que en ella se nos presenta la belleza divina y se abre ante nosotros el cielo. El segundo elemento fue el descubrimiento de la belleza del conocer, el conocer a Dios, la sagrada Escritura, gracias a la cual es posible introducirse en la gran aventura del diálogo con Dios que es la teología. Así, fue una alegría entrar en este trabajo milenario de la teología, en esta celebración de la liturgia, en la que Dios está con nosotros y hace fiesta juntamente con nosotros.
Como es natural, no faltaron dificultades. Me preguntaba si tenía realmente la capacidad de vivir durante toda mi vida el celibato. Al ser un hombre de formación teórica y no práctica, sabía también que no basta amar la teología para ser un buen sacerdote, sino que es necesario estar siempre disponible con respecto a los jóvenes, a los ancianos, a los enfermos, a los pobres; es necesario ser sencillos con los sencillos. La teología es hermosa, pero también es necesaria la sencillez de la palabra y de la vida cristiana. Así pues, me preguntaba: ¿seré capaz de vivir todo esto y no ser unilateral, sólo un teólogo? Pero el Señor me ayudó; y me ayudó, sobre todo, la compañía de los amigos, de buenos sacerdotes y maestros.
Volviendo a la pregunta, pienso que es importante estar atentos a los gestos del Señor en nuestro camino. Él nos habla a través de acontecimientos, a través de personas, a través de encuentros; y es preciso estar atentos a todo esto. Luego, segundo punto, entrar realmente en amistad con Jesús, en una relación personal con él; no debemos limitarnos a saber quién es Jesús a través de los demás o de los libros, sino que debemos vivir una relación cada vez más profunda de amistad personal con él, en la que podemos comenzar a descubrir lo que él nos pide.
Luego, debo prestar atención a lo que soy, a mis posibilidades: por una parte, valentía; y, por otra, humildad, confianza y apertura, también con la ayuda de los amigos, de la autoridad de la Iglesia y también de los sacerdotes, de las familias. ¿Qué quiere el Señor de mí? Ciertamente, eso sigue siendo siempre una gran aventura, pero sólo podemos realizarnos en la vida si tenemos la valentía de afrontar la aventura, la confianza en que el Señor no me dejará solo, en que el Señor me acompañará, me ayudará.»
Encuentro del Santo Padre con los jóvenes de Roma y del Lacio como preparación para la XXI Jornada Mundial de la Juventud, Respuestas de Su Santidad Benedicto XVI a los jóvenes, Jueves 6 de Abril de 2006.
«La Iglesia católica ha estado siempre a la vanguardia tanto en la prevención como en la curación de esta enfermedad [SIDA]. La doctrina tradicional de la Iglesia ha resultado ser el único método seguro para prevenir la difusión del sida. Por esta razón, "el afecto, la alegría, la felicidad y la paz que proporcionan el matrimonio cristiano y la fidelidad, así como la seguridad que da la castidad, deben ser siempre presentados a los fieles, sobre todo a los jóvenes" (ib., 116).»
Discurso del Papa Benedicto XVI, A Los Obispos de Sudáfrica, Botsuana, Suazilandia, Namibia y Lesotho en Visita "Ad Limina", Viernes 10 de Junio de 2005.
«Queridos hermanos y hermanas, la Iglesia necesita vuestro testimonio; necesita una vida consagrada que afronte con valentía y creatividad los desafíos de nuestro tiempo. Ante el avance del hedonismo se os pide el testimonio valiente de la castidad, como expresión de un corazón que conoce la belleza y el precio del amor de Dios. Ante la sed de dinero, que hoy domina casi por doquier, vuestra vida sobria y consagrada al servicio de los más necesitados recuerda que Dios es la riqueza verdadera que no perece. Ante el individualismo y el relativismo, que inducen a las personas a ser norma única para sí mismas, vuestra vida fraterna, capaz de dejarse coordinar y por tanto capaz de obediencia, confirma que ponéis en Dios vuestra realización. No se puede por menos de desear que la cultura de los consejos evangélicos, que es la cultura de las Bienaventuranzas, crezca en la Iglesia, para sostener la vida y el testimonio del pueblo cristiano.
El decreto conciliar Perfectae caritatis, de cuya promulgación celebramos este año el cuadragésimo aniversario, afirma que las personas consagradas "evocan ante todos los cristianos aquel maravilloso matrimonio, fundado por Dios y que se ha de manifestar plenamente en el siglo futuro, por el que la Iglesia tiene como único esposo a Cristo" (n. 12). La persona consagrada vive en su tiempo, pero su corazón está proyectado más allá del tiempo y testimonia al hombre contemporáneo, a menudo absorbido por las cosas del mundo, que su verdadero destino es Dios mismo.»
Discurso del Santo Padre Benedicto XVI, A las personas consagradas presentes en la Diócesis de Roma, Sala Pablo VI, Sábado 10 de Diciembre de 2005
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