domingo, 12 de diciembre de 2010

Benedicto XVI nombra nuevos cardenales 

El Papa justifica el uso del condón "en algunos casos"

Benedicto XVI aclara que el uso del preservativo no es la "verdadera" manera para combatir el sida

LUCIA MAGI | Bolonia 21/11/2010
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"Pueden darse casos particulares en que está justificado el uso del preservativo". Son palabras del Papa Benedicto XVI recogidas en el libro-entrevista que se publica el próximo martes en todo el mundo y del que L'Osservatore Romano, el diario de la Santa Sede, adelantó ayer algunos fragmentos. Es la primera vez en la historia de la Iglesia que un Pontífice se abre al uso del preservativo, aunque parcialmente, en algunas "singulares" circunstancias. "Por ejemplo, cuando una prostituta utiliza un preservativo y este puede constituir el primer paso hacia una moralización, un primer acto de responsabilidad para desarrollar otra vez la conciencia de que no todo está permitido y de que no se puede hacer todo lo que se quiera", especifica el Papa alemán. "Sin embargo, esta no es la forma apropiada y verdadera de vencer el contagio del sida. De verdad, es precisa una humanización de la sexualidad", continua el pontífice.
Estas consideraciones son un ejemplo de los aspectos por los que discurrió la amplia conversación que Joseph Ratzinger (Marktl, Alemania, 1927) mantuvo con el periodista Peter Seewald y que este recogió en un libro, Luz del mundo, que el 23 de noviembre sale a la venta. En 18 capítulos Benedicto XVI especula y argumenta sobre "las cuestiones más espinosas de la actualidad", según L'Osservatore Romano.
El escándalo de la pedofilia, las ordenaciones de mujeres sacerdotes ("no es que la Iglesia no quiera, es que no puede"), el velo islámico, las relaciones con los judíos, el controvertido proceso de beatificación de Pío XII (pontífice durante el Holocausto y la Segunda Guerra Mundial) o las drogas son algunos de los temas tratados con la habitual y oficial doctrina de la Iglesia. En la sexualidad, en cambio, Benedicto XVI parece dar un paso en una dirección completamente nueva.
Su posición, hasta ahora, había sido distinta. Mucho más intransigente. El 17 de marzo del 2009, el Papa realizó su primer viaje apostólico a África. En aquella ocasión dijo a los periodistas que le acompañaban que "el sida no se puede superar con la distribución de preservativos, que, al contrario, aumentan los problemas". Benedicto XVI argumentó hace poco más de un año que "la única vía eficaz para luchar contra la epidemia es una renovación espiritual y humana de la sexualidad", unida a un "comportamiento humano moral y correcto, destinado a sufrir con los sufrientes".
Las palabras pronunciadas en aquel discurso desataron críticas inmediatas por todo el mundo. Desde la ONU, que a través de la página web de la organización que lucha contra el sida (unaidstoday.org) recordó que el preservativo es "la tecnología disponible más eficiente para reducir la transmisión sexual del VIH", hasta los Gobiernos de Francia y Alemania, quienes expresaron su "grandísima preocupación" por las palabras del Papa. Y desde el Ministerio de Sanidad español, siendo su titular Bernat Soria, se prometió el envío de un millón de preservativos a África. Un reciente informe de la FAO perfila las dimensiones de un verdadero cataclismo sanitario en el continente. "De los 36,1 millones de personas que padecen VIH/sida, un abrumador 95% vive en países en desarrollo, donde está convirtiéndose en un peligro, mayor para las zonas rurales que para las ciudades", recoge el estudio.
En África vive apenas una décima parte de la población mundial, pero ahí se dan nueve de cada 10 casos de nueva infección por VIH. El 83% del total de muertes por sida ocurre en África, donde esta enfermedad ha matado diez veces más personas que la guerra". Tras aquel discurso de Ratzinger, el editorial de la prestigiosa revista médica The Lancet fue tajante: "Cuando una persona influyente, ya sea un religioso o un político, hace una declaración científica falsa que podría ser devastadora para la salud de millones de personas, debería retractarse". Y en este sentido, ayer, se produjo un importante viraje. El mensaje de Benedicto XVI llega directo al corazón de África, el continente donde el catolicismo está creciendo más que en cualquier otro rincón del Planeta.
A lo largo de una amplia conversación, el Pontífice alemán reitera su posición sobre los abusos de niños y jóvenes por parte de algunos curas. "Los hechos no me cogieron del todo por sorpresa. Como prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe [su predecesor en la silla de San Pedro, Juan Pablo II, le otorgó este cargo en 1981] me había ocupado de los casos norteamericanos; había visto crecer también la situación en Irlanda. Pero las dimensiones fueron para mí un verdadero shock", confiesa Ratzinger. Asimismo, recuerda como en 2006 pidió que los obispos irlandeses establecieran la verdad de los hechos pasados, actuaran para que no volvieran a ocurrir en el futuro y para que la justicia fuese respetada. "Ver cómo la institución del sacerdocio acababa ensuciada y con ella la misma Iglesia católica, fue algo difícil que soportar. Sin embargo, en aquel momento era importante no olvidar que en la Iglesia existe el bien, no solo aquellas cosas terribles".
Contesta también a las críticas que ha ido recibiendo desde su subida al Papado. "Sabía que la atmósfera no siempre iba a ser feliz. Era evidente considerando la actual coyuntura mundial, con todas las fuerzas de destrucción que existen, con todas las contradicciones que viven en ella, con todas las amenazas y los errores. Si hubiera cosechado solo consensos, me debía preguntar si de verdad estaba difundiendo el Evangelio".
El Papa entra también en cuestiones interreligiosas. Por ejemplo, se declara contrario a la prohibición generalizada del velo islámico, a condición de que las mujeres musulmanas no sean obligadas a llevarlo en contra de su voluntad. "Si quieren ponérselo libremente, no veo ninguna razón por la cual no deberían". Sobre las relaciones con los judíos: "Desde el primer día de mis estudios teológicos tengo clara la profundidad de la unión entre la Antigua y la Nueva Alianza. Luego, lo que pasó durante el Tercer Reich nos ha afectado como alemanes y nos ha empujado a ver al pueblo de Israel con humildad, vergüenza y amor". Y repite que Pío XII "hizo todo lo posible para salvar a los judíos" rastreados en los guetos de Roma e italianos.
Con una ceremonia solemne en la catedral de San Pedro, frente a 5.000 fieles, el Pontífice entregó ayer el gorro cardenalicio a 24 prelados, entre ellos un español, un ecuatoriano y un brasileño. Se trata del español José Manuel Estepa Llaurens, arzobispo emérito castrense, de 84 años; Raúl Eduardo Vela Churiboga, de 76 años, arzobispo emérito de Quito y Raymundo Damasceno Assis, arzobispo de Aparecida (Brasil), de 73 años. Con estos nombramientos, el Colegio cardenalicio queda formado por 203 purpurados. De ellos, solo 121 estarían autorizados a participar en un eventual cónclave para la elección del Papa, al tener menos de 80 años. El país más representado es Italia, cuyo peso sube aún más, porque pasa de 19 a 25 altos prelados. Estados Unidos tiene 15 electores y España, Francia y Alemania seis por país. Es la tercera vez que el Papa convoca un consistorio y administra una ceremonia tan solemne: lo hizo en 2006 y 2007, cuando nombró respectivamente 15 y 23 cardenales.

Las frases más destacadas de la entrevista al Papa

- "Pueden darse casos particulares en que está justificado el uso del preservativo"
- "Cuando una prostituta utiliza un preservativo, éste puede ser el primer paso hacia una moralización, un primer acto de responsabilidad"
-"El preservativo no es la forma apropiada y verdadera de vencer la infección del VIH. De verdad es precisa una humanización de la sexualidad"
- "Los hechos no me cogieron del todo por sorpresa. Como prefecto de la Congregación de la Doctrina y de la Fe me había ocupado de los casos norteamericanos; había visto crecer también la situación en Irlanda. Pero las dimensiones fueron para mí un verdadero shock"
- "Ver cómo la institución del sacerdocio acababa ensuciada, y con ella la misma Iglesia católica, fue algo difícil que soportar. Sin embargo en aquel momento era importante no olvidar que en la Iglesia existe el Bien, no sólo aquellas cosas terribles
 

domingo, 14 de noviembre de 2010

Homilía de Benedicto XVI en la Misa de la la Plaza del Obradoiro de Santiago de Compostela

 


VIAJE APOSTÓLICO DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI
A SANTIAGO DE COMPOSTELA Y BARCELONA
HOMILÍA DEL SANTO PADRE EN LA SANTA MISA
Plaza del Obradoiro de Santiago de Compostela
Sábado, 6 de noviembre de 2010
En gallego:
Benqueridos irmáns en Xesucristo:
Dou gracias a Deus polo don de poder estar aquí, nesta espléndida praza chea de arte, cultura e significado espiritual. Neste Ano Santo, chego como peregrino entre os peregrinos, acompañando a tantos deles que veñen ata aquí sedentos da fe en Cristo Resucitado. Fe anunciada e transmitida fielmente polos Apóstolos, como Santiago o Maior, ao que se venera en Compostela desde tempo inmemorial.
[Amadísimos Hermanos en Jesucristo:
Doy gracias a Dios por el don de poder estar aquí, en esta espléndida plaza repleta de arte, cultura y significado espiritual. En este Año Santo, llego como peregrino entre los peregrinos, acompañando a tantos como vienen hasta aquí sedientos de la fe en Cristo resucitado. Fe anunciada y transmitida fielmente por los Apóstoles, como Santiago el Mayor, a quien se venera en Compostela desde tiempo inmemorial.]
Agradezco las gentiles palabras de bienvenida de Monseñor Julián Barrio Barrio, Arzobispo de esta Iglesia particular, y la amable presencia de Sus Altezas Reales los Príncipes de Asturias, de los Señores Cardenales, así como de los numerosos Hermanos en el Episcopado y el Sacerdocio. Vaya también mi saludo cordial a los Parlamentarios Europeos, miembros del intergrupo “Camino de Santiago”, así como a las distinguidas Autoridades Nacionales, Autonómicas y Locales que han querido estar presentes en esta celebración. Todo ello es signo de deferencia para con el Sucesor de Pedro y también del sentimiento entrañable que Santiago de Compostela despierta en Galicia y en los demás pueblos de España, que reconoce al Apóstol como su Patrón y protector. Un caluroso saludo igualmente a las personas consagradas, seminaristas y fieles que participan en esta Eucaristía y, con una emoción particular, a los peregrinos, forjadores del genuino espíritu jacobeo, sin el cual poco o nada se entendería de lo que aquí tiene lugar.
Una frase de la primera lectura afirma con admirable sencillez: «Los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor con mucho valor» (Hch 4,33). En efecto, en el punto de partida de todo lo que el cristianismo ha sido y sigue siendo no se halla una gesta o un proyecto humano, sino Dios, que declara a Jesús justo y santo frente a la sentencia del tribunal humano que lo condenó por blasfemo y subversivo; Dios, que ha arrancado a Jesucristo de la muerte; Dios, que hará justicia a todos los injustamente humillados de la historia.
«Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen» (Hch 5,32), dicen los apóstoles. Así pues, ellos dieron testimonio de la vida, muerte y resurrección de Cristo Jesús, a quien conocieron mientras predicaba y hacía milagros. A nosotros, queridos hermanos, nos toca hoy seguir el ejemplo de los apóstoles, conociendo al Señor cada día más y dando un testimonio claro y valiente de su Evangelio. No hay mayor tesoro que podamos ofrecer a nuestros contemporáneos. Así imitaremos también a San Pablo que, en medio de tantas tribulaciones, naufragios y soledades, proclamaba exultante: «Este tesoro lo llevamos en vasijas de barro, para que se vea que esa fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros» (2 Co 4,7).
Junto a estas palabras del Apóstol de los gentiles, están las propias palabras del Evangelio que acabamos de escuchar, y que invitan a vivir desde la humildad de Cristo que, siguiendo en todo la voluntad del Padre, ha venido para servir, «para dar su vida en rescate por muchos» (Mt 20,28). Para los discípulos que quieren seguir e imitar a Cristo, el servir a los hermanos ya no es una mera opción, sino parte esencial de su ser. Un servicio que no se mide por los criterios mundanos de lo inmediato, lo material y vistoso, sino porque hace presente el amor de Dios a todos los hombres y en todas sus dimensiones, y da testimonio de Él, incluso con los gestos más sencillos. Al proponer este nuevo modo de relacionarse en la comunidad, basado en la lógica del amor y del servicio, Jesús se dirige también a los «jefes de los pueblos», porque donde no hay entrega por los demás surgen formas de prepotencia y explotación que no dejan espacio para una auténtica promoción humana integral. Y quisiera que este mensaje llegara sobre todo a los jóvenes: precisamente a vosotros, este contenido esencial del Evangelio os indica la vía para que, renunciando a un modo de pensar egoísta, de cortos alcances, como tantas veces os proponen, y asumiendo el de Jesús, podáis realizaros plenamente y ser semilla de esperanza.
Esto es lo que nos recuerda también la celebración de este Año Santo Compostelano. Y esto es lo que en el secreto del corazón, sabiéndolo explícitamente o sintiéndolo sin saber expresarlo con palabras, viven tantos peregrinos que caminan a Santiago de Compostela para abrazar al Apóstol. El cansancio del andar, la variedad de paisajes, el encuentro con personas de otra nacionalidad, los abren a lo más profundo y común que nos une a los humanos: seres en búsqueda, seres necesitados de verdad y de belleza, de una experiencia de gracia, de caridad y de paz, de perdón y de redención. Y en lo más recóndito de todos esos hombres resuena la presencia de Dios y la acción del Espíritu Santo. Sí, a todo hombre que hace silencio en su interior y pone distancia a las apetencias, deseos y quehaceres inmediatos, al hombre que ora, Dios le alumbra para que le encuentre y para que reconozca a Cristo. Quien peregrina a Santiago, en el fondo, lo hace para encontrarse sobre todo con Dios que, reflejado en la majestad de Cristo, lo acoge y bendice al llegar al Pórtico de la Gloria.
Desde aquí, como mensajero del Evangelio que Pedro y Santiago rubricaron con su sangre, deseo volver la mirada a la Europa que peregrinó a Compostela. ¿Cuáles son sus grandes necesidades, temores y esperanzas? ¿Cuál es la aportación específica y fundamental de la Iglesia a esa Europa, que ha recorrido en el último medio siglo un camino hacia nuevas configuraciones y proyectos? Su aportación se centra en una realidad tan sencilla y decisiva como ésta: que Dios existe y que es Él quien nos ha dado la vida. Solo Él es absoluto, amor fiel e indeclinable, meta infinita que se trasluce detrás de todos los bienes, verdades y bellezas admirables de este mundo; admirables pero insuficientes para el corazón del hombre. Bien comprendió esto Santa Teresa de Jesús cuando escribió: “Sólo Dios basta”.
Es una tragedia que en Europa, sobre todo en el siglo XIX, se afirmase y divulgase la convicción de que Dios es el antagonista del hombre y el enemigo de su libertad. Con esto se quería ensombrecer la verdadera fe bíblica en Dios, que envió al mundo a su Hijo Jesucristo, a fin de que nadie perezca, sino que todos tengan vida eterna (cf. Jn 3,16).
El autor sagrado afirma tajante ante un paganismo para el cual Dios es envidioso o despectivo del hombre: ¿Cómo hubiera creado Dios todas las cosas si no las hubiera amado, Él que en su plenitud infinita no necesita nada? (cf. Sab 11,24-26). ¿Cómo se hubiera revelado a los hombres si no quisiera velar por ellos? Dios es el origen de nuestro ser y cimiento y cúspide de nuestra libertad; no su oponente. ¿Cómo el hombre mortal se va a fundar a sí mismo y cómo el hombre pecador se va a reconciliar a sí mismo? ¿Cómo es posible que se haya hecho silencio público sobre la realidad primera y esencial de la vida humana? ¿Cómo lo más determinante de ella puede ser recluido en la mera intimidad o remitido a la penumbra? Los hombres no podemos vivir a oscuras, sin ver la luz del sol. Y, entonces, ¿cómo es posible que se le niegue a Dios, sol de las inteligencias, fuerza de las voluntades e imán de nuestros corazones, el derecho de proponer esa luz que disipa toda tiniebla? Por eso, es necesario que Dios vuelva a resonar gozosamente bajo los cielos de Europa; que esa palabra santa no se pronuncie jamás en vano; que no se pervierta haciéndola servir a fines que le son impropios. Es menester que se profiera santamente. Es necesario que la percibamos así en la vida de cada día, en el silencio del trabajo, en el amor fraterno y en las dificultades que los años traen consigo.
Europa ha de abrirse a Dios, salir a su encuentro sin miedo, trabajar con su gracia por aquella dignidad del hombre que habían descubierto las mejores tradiciones: además de la bíblica, fundamental en este orden, también las de época clásica, medieval y moderna, de las que nacieron las grandes creaciones filosóficas y literarias, culturales y sociales de Europa.
Ese Dios y ese hombre son los que se han manifestado concreta e históricamente en Cristo. A ese Cristo que podemos hallar en los caminos hasta llegar a Compostela, pues en ellos hay una cruz que acoge y orienta en las encrucijadas. Esa cruz, supremo signo del amor llevado hasta el extremo, y por eso don y perdón al mismo tiempo, debe ser nuestra estrella orientadora en la noche del tiempo. Cruz y amor, cruz y luz han sido sinónimos en nuestra historia, porque Cristo se dejó clavar en ella para darnos el supremo testimonio de su amor, para invitarnos al perdón y la reconciliación, para enseñarnos a vencer el mal con el bien. No dejéis de aprender las lecciones de ese Cristo de las encrucijadas de los caminos y de la vida, en el que nos sale al encuentro Dios como amigo, padre y guía. ¡Oh Cruz bendita, brilla siempre en tierras de Europa!
Dejadme que proclame desde aquí la gloria del hombre, que advierta de las amenazas a su dignidad por el expolio de sus valores y riquezas originarios, por la marginación o la muerte infligidas a los más débiles y pobres. No se puede dar culto a Dios sin velar por el hombre su hijo y no se sirve al hombre sin preguntarse por quién es su Padre y responderle a la pregunta por él. La Europa de la ciencia y de las tecnologías, la Europa de la civilización y de la cultura, tiene que ser a la vez la Europa abierta a la trascendencia y a la fraternidad con otros continentes, al Dios vivo y verdadero desde el hombre vivo y verdadero. Esto es lo que la Iglesia desea aportar a Europa: velar por Dios y velar por el hombre, desde la comprensión que de ambos se nos ofrece en Jesucristo.
Queridos amigos, levantemos una mirada esperanzadora hacia todo lo que Dios nos ha prometido y nos ofrece. Que Él nos dé su fortaleza, que aliente a esta Archidiócesis compostelana, que vivifique la fe de sus hijos y los ayude a seguir fieles a su vocación de sembrar y dar vigor al Evangelio, también en otras tierras.
En gallego:
Que Santiago, o Amigo do Señor, acade abundantes bendicións para Galicia, para os demais pobos de España, de Europa e de tantos outros lugares alén mar onde o Apóstolo e sinal de identidade cristiá e promotor do anuncio de Cristo.
[Que Santiago, el amigo del Señor, alcance abundantes bendiciones para Galicia, para los demás pueblos de España, de Europa y de tantos otros lugares allende los mares, donde el Apóstol es signo de identidad cristiana y promotor del anuncio de Cristo.]
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Mensajes, discursos y homilías del Papa Benedicto XVI

Autor: Benedicto XVI

«¡No tengáis miedo de Cristo! Él no quita nada, y lo da todo»

Con estas líneas Benedicto XVI dio inicio a un pontificado lleno de esperanza, humildad, caridad y amor.

El mismo Papa nos dice en su homilía inaugural: "¿Cómo puedo hacerlo? ¿Cómo seré capaz de llevarlo a cabo? Todos vosotros, queridos amigos, acabáis de invocar a toda la muchedumbre de los santos, representada por algunos de los grandes nombres de la historia que Dios teje con los hombres. De este modo, también en mí se reaviva esta conciencia: no estoy solo. No tengo que llevar yo solo lo que, en realidad, nunca podría soportar yo solo. La muchedumbre de los santos de Dios me protege, me sostiene y me conduce. Y me acompañan, queridos amigos, vuestra indulgencia, vuestro amor, vuestra fe y vuestra esperanza. En efecto, a la comunidad de los santos no pertenecen sólo las grandes figuras que nos han precedido y cuyos nombres conocemos. Todo nosotros somos la comunidad de los santos; nosotros, bautizados en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; nosotros, que vivimos del don de la carne y la sangre de Cristo, por medio del cual quiere transformarnos y hacernos semejantes a sí mismo. Sí, la Iglesia está viva; ésta es la maravillosa experiencia de estos días."

Efectivamente, la Iglesia está viva y Cristo espera de nosotros grandes acciones. Por ello, Catholic.net pone a disposición de todos sus visitantes los documentos, pronunciamientos, mensajes y homilías ofrecidas por el Santo Padre para que sirvan como guía a todos los católicos y hermanos de otras confesiones.
Ciudad del Vaticano, Italia: The gallery of statues

miércoles, 6 de octubre de 2010

María esclava del Señor


Se tu al igual que María que escucho la palabra del señor la guardo, la hizo vida en su vida y lo mas importante es que ella siempre supo escuchar al Señor y le fue fiel imita. Imita a María y se ese servidor que el señor y la iglesia necesita.

Lo grande que es el Señor

 En este madero se entrego Jesús por ti y por mi, pero todo lo hizo porque te ama por eso toma la iniciativa y síguele.

UN CAMINO DE SANTIDAD EN LA IGLESIA


UN CAMINO DE SANTIDAD EN LA IGLESIA
Miércoles, 6 de octubre de 2010

S.S. Benedicto XVI :: Reflexiones breves
«Un mundo lleno de tentaciones exige sacerdotes totalmente entregados a su misión. Por consiguiente, se requiere de modo muy especial que se abran plenamente al servicio de los demás como hizo Cristo, aceptando el don del celibato. Los obispos deben ayudarles, procurando que este don jamás se transforme en un peso, sino que sea siempre fuente de vida. Un modo para lograr este objetivo es reunir a los ministros de la Palabra y de los sacramentos para que reciban formación permanente, participando en retiros y días de recogimiento.»
Discurso del Papa Benedicto XVI, A Los Obispos de Sudáfrica, Botsuana, Suazilandia, Namibia y Lesotho en Visita "Ad Limina", Viernes 10 de Junio de 2005.
« 3. Como sabéis, los sacerdotes son y deben ser los colaboradores más íntimos del obispo (cf. Pastores gregis, 47). El significado particular de la comunión entre un obispo y sus presbíteros exige que os intereséis sinceramente por ellos. Esta relación especial se expresa de un modo más eficaz mediante vuestro esfuerzo continuo por sostener la identidad única de vuestros sacerdotes, impulsar su santificación personal en el ministerio y fomentar una profundización de su compromiso pastoral. La identidad sacerdotal no debe compararse jamás con un título secular o confundirse con un cargo civil o político. Antes bien, configurado a Cristo, que se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo (cf. Flp 2, 7-8), el sacerdote vive una vida de sencillez, castidad y servicio humilde, que estimula a los demás con el ejemplo. En el centro del sacerdocio está la celebración diaria y fervorosa de la santa misa. En este Año de la Eucaristía, exhorto a vuestros sacerdotes: sed fieles a este compromiso, que es el centro y la misión de la vida de cada uno de vosotros (cf. Mensaje en la Misa pro Ecclesia, 20 de abril de 2005, n. 4).
La formación adecuada de los sacerdotes y los religiosos es de importancia fundamental para el futuro de la evangelización (cf. Pastores dabo vobis, 2). Sé que desde hace bastante tiempo estáis afrontando este asunto con la debida atención. Vuestro interés por el desarrollo humano, espiritual, intelectual y pastoral de vuestros seminaristas, así como de los religiosos y religiosas en formación, dará mucho fruto en vuestras diócesis. Por eso, os aliento a asegurar una esmerada selección de los candidatos, supervisar personalmente vuestros seminarios y trazar programas regulares de formación permanente, tan necesaria para profundizar la identidad sacerdotal y religiosa y para enriquecer el gozoso compromiso del celibato. Por último, a este respecto, ofrezco mis oraciones de profunda gratitud por los que trabajan en los seminarios y en las casas de formación. Decidles que el Santo Padre les agradece su generosidad.»
Discurso del Papa Benedicto XVI, A Los Obispos de Papúa Nueva Guinea E Islas Salomón en Visita "Ad Limina", Sábado 25 de Junio de 2005.
« Os corresponde asimismo exhortar a vuestros sacerdotes a la excelencia en la vida espiritual y moral, recordándoles en particular el vínculo único que une al sacerdote con Cristo, y cuyo celibato sacerdotal, vivido en la castidad perfecta, manifiesta la profundidad y el carácter vital. Velad también por su formación permanente, para que puedan penetrar cada vez más a fondo en el misterio de Cristo. Que iluminen la conciencia de los fieles y edifiquen comunidades cristianas sólidas y misioneras con sus raíces y su centro en la Eucaristía, que ellos presiden en nombre de Cristo.»
Discurso del Santo Padre Benedicto XVI, Al Primer Grupo de Obispos de La República Democrática del Congo en Visita "Ad Limina", Viernes 27 de Enero de 2006
«Viviendo fielmente la castidad en el celibato, el sacerdote manifestará que todo su ser es entrega de sí mismo a Dios y a sus hermanos.»
Discurso del Santo Padre Benedicto XVI, A Los Miembros de La Conferencia Episcopal de Costa de Marfil en Visita "Ad Limina Apostolorum", Lunes 3 de Abril de 2006.
«Santidad, me llamo Vittorio; soy de la parroquia de San Juan Bosco en Cinecittà; tengo 20 años y estudio ciencias de la educación en la universidad de Tor Vergata. ¿Nos quiere decir cómo descubrió usted cuál era su vocación? ¿Puede darnos consejos para comprender mejor si el Señor nos llama a seguirlo en la vida consagrada o sacerdotal? Muchas gracias.
Por lo que a mí se refiere, crecí en un mundo muy diferente del actual, pero, en definitiva, las situaciones son semejantes. Por una parte, existía aún la situación de "cristiandad", en la que era normal ir a la iglesia y aceptar la fe como la revelación de Dios y tratar de vivir según la revelación; por otra, estaba el régimen nazi, que afirmaba con voz muy fuerte: "En la nueva Alemania no habrá ya sacerdotes, no habrá ya vida consagrada, no necesitamos ya a esta gente; buscaos otra profesión".
Pero precisamente al escuchar esas "fuertes" voces, ante la brutalidad de aquel sistema tan inhumano, comprendí que, por el contrario, había una gran necesidad de sacerdotes. Este contraste, el ver aquella cultura antihumana, me confirmó en la convicción de que el Señor, el Evangelio, la fe, nos indicaban el camino correcto y nosotros debíamos esforzarnos por lograr que sobreviviera ese camino.
En esa situación, la vocación al sacerdocio creció casi naturalmente junto conmigo y sin grandes acontecimientos de conversión. Además, en este camino me ayudaron dos cosas: ya desde mi adolescencia, con la ayuda de mis padres y del párroco, descubrí la belleza de la liturgia y siempre la he amado, porque sentía que en ella se nos presenta la belleza divina y se abre ante nosotros el cielo. El segundo elemento fue el descubrimiento de la belleza del conocer, el conocer a Dios, la sagrada Escritura, gracias a la cual es posible introducirse en la gran aventura del diálogo con Dios que es la teología. Así, fue una alegría entrar en este trabajo milenario de la teología, en esta celebración de la liturgia, en la que Dios está con nosotros y hace fiesta juntamente con nosotros.
Como es natural, no faltaron dificultades. Me preguntaba si tenía realmente la capacidad de vivir durante toda mi vida el celibato. Al ser un hombre de formación teórica y no práctica, sabía también que no basta amar la teología para ser un buen sacerdote, sino que es necesario estar siempre disponible con respecto a los jóvenes, a los ancianos, a los enfermos, a los pobres; es necesario ser sencillos con los sencillos. La teología es hermosa, pero también es necesaria la sencillez de la palabra y de la vida cristiana. Así pues, me preguntaba: ¿seré capaz de vivir todo esto y no ser unilateral, sólo un teólogo? Pero el Señor me ayudó; y me ayudó, sobre todo, la compañía de los amigos, de buenos sacerdotes y maestros.
Volviendo a la pregunta, pienso que es importante estar atentos a los gestos del Señor en nuestro camino. Él nos habla a través de acontecimientos, a través de personas, a través de encuentros; y es preciso estar atentos a todo esto. Luego, segundo punto, entrar realmente en amistad con Jesús, en una relación personal con él; no debemos limitarnos a saber quién es Jesús a través de los demás o de los libros, sino que debemos vivir una relación cada vez más profunda de amistad personal con él, en la que podemos comenzar a descubrir lo que él nos pide.
Luego, debo prestar atención a lo que soy, a mis posibilidades: por una parte, valentía; y, por otra, humildad, confianza y apertura, también con la ayuda de los amigos, de la autoridad de la Iglesia y también de los sacerdotes, de las familias. ¿Qué quiere el Señor de mí? Ciertamente, eso sigue siendo siempre una gran aventura, pero sólo podemos realizarnos en la vida si tenemos la valentía de afrontar la aventura, la confianza en que el Señor no me dejará solo, en que el Señor me acompañará, me ayudará.»
Encuentro del Santo Padre con los jóvenes de Roma y del Lacio como preparación para la XXI Jornada Mundial de la Juventud, Respuestas de Su Santidad Benedicto XVI a los jóvenes, Jueves 6 de Abril de 2006.
«La Iglesia católica ha estado siempre a la vanguardia tanto en la prevención como en la curación de esta enfermedad [SIDA]. La doctrina tradicional de la Iglesia ha resultado ser el único método seguro para prevenir la difusión del sida. Por esta razón, "el afecto, la alegría, la felicidad y la paz que proporcionan el matrimonio cristiano y la fidelidad, así como la seguridad que da la castidad, deben ser siempre presentados a los fieles, sobre todo a los jóvenes" (ib., 116).»
Discurso del Papa Benedicto XVI, A Los Obispos de Sudáfrica, Botsuana, Suazilandia, Namibia y Lesotho en Visita "Ad Limina", Viernes 10 de Junio de 2005.
«Queridos hermanos y hermanas, la Iglesia necesita vuestro testimonio; necesita una vida consagrada que afronte con valentía y creatividad los desafíos de nuestro tiempo. Ante el avance del hedonismo se os pide el testimonio valiente de la castidad, como expresión de un corazón que conoce la belleza y el precio del amor de Dios. Ante la sed de dinero, que hoy domina casi por doquier, vuestra vida sobria y consagrada al servicio de los más necesitados recuerda que Dios es la riqueza verdadera que no perece. Ante el individualismo y el relativismo, que inducen a las personas a ser norma única para sí mismas, vuestra vida fraterna, capaz de dejarse coordinar y por tanto capaz de obediencia, confirma que ponéis en Dios vuestra realización. No se puede por menos de desear que la cultura de los consejos evangélicos, que es la cultura de las Bienaventuranzas, crezca en la Iglesia, para sostener la vida y el testimonio del pueblo cristiano.
El decreto conciliar Perfectae caritatis, de cuya promulgación celebramos este año el cuadragésimo aniversario, afirma que las personas consagradas "evocan ante todos los cristianos aquel maravilloso matrimonio, fundado por Dios y que se ha de manifestar plenamente en el siglo futuro, por el que la Iglesia tiene como único esposo a Cristo" (n. 12). La persona consagrada vive en su tiempo, pero su corazón está proyectado más allá del tiempo y testimonia al hombre contemporáneo, a menudo absorbido por las cosas del mundo, que su verdadero destino es Dios mismo.»
Discurso del Santo Padre Benedicto XVI, A las personas consagradas presentes en la Diócesis de Roma, Sala Pablo VI, Sábado 10 de Diciembre de 2005

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Reflexiones para un mundo mejor

Juan Pablo II, una reflexión

Ha muerto cuando le faltaban pocos días para cumplir 85 años... y ha tenido, sin duda, el funeral más multitudinario de la historia. ¿Qué ha hecho esta persona que vestía de blanco para que medio mundo haya llorado su marcha como si se tratara de un familiar cercano?. ¿Qué ha motivado que un solo hombre haya ocupado durante una semana buena parte de la programación de todas las televisiones del mundo?.

Las respuestas hay que buscarlas en el legado que ha dejado Juan Pablo II tras más de un cuarto de siglo de pontificado. El mérito de este Papa no está en el hecho de que haya sido el tercer Papa que más tiempo ha permanecido gobernando a la Iglesia. Es cierto que ha batido muchos records, pero él no aceptó su enorme responsabilidad para entrar el libro Guinness. Hay mucho más detrás de su figura.

Algunos le han acusado de no haber sido capaz de modernizar la Iglesia, de no haber adaptado su doctrina a los tiempos que corren. Y precisamente ese ha sido su mérito, ha demostrado que su deber era precisamente ese, mantener las ideas que han defendido todos sus predecesores y darlas a conocer allá donde le quisieran escuchar. Por lo tanto, la coherencia en su mensaje ha sido también una clave fundamental en su papado.

Ha sido el Papa que más países ha visitado, el que ha conversado con más líderes mundiales, el que más se ha acercado al resto de religiones, el que más ha conectado con los jóvenes, el que ha perdido perdón en reiteradas ocasiones por los errores cometidos por la Iglesia... Y su enorme capacidad mediática no se ha debido al gran desarrollo de los medios de comunicación durante todos estos años, ni a Internet, ni a los teléfonos móviles, ni a su portavoz Navarro Valls. Ha sido un Papa moderno y un gran comunicador porque fue él quién quiso trasladar su mensaje fuera de los muros del Vaticano, fue él quién se esforzó en transmitir sus ideas y convicciones a millares de personas en todo el mundo, a cualquier primer ministro o presidente, a pobres y a ricos e incluso a la persona que intentó asesinarle y a la que también perdonó, Ali Agca.

Fue un Papa que no se preocupó sólo por los católicos. Siempre estuvo pendiente de todos los azotes que ha sufrido el mundo durante todos estos años e intentó plantear soluciones a través de su palabra, siempre con la paz como bandera. Y es que también fueron momentos dramáticos los que él vivió en sus propias carnes, primero en la Polonia ocupada por los nazis y después en la Polonia comunista. “El periodo de la llamada Guerra Fría ha terminado sin el violento conflicto nuclear, cuyo peligro pesaba sobre el mundo”. Esta frase no está sacada de un libro de historia. Es una frase escrita por Juan Pablo II en su propio testamento. Sin duda su papel fue importante para acabar con la Europa comunista. Y eso se lo tendrán que agradecer los católicos y los no católicos.

Todo el mundo ha visto cómo se ha ido. Los periodistas venían esperando este momento desde hacía años y por ello los medios de comunicación ya tenían preparados reportajes especiales para el día de su muerte. Quiso aguantar hasta el final. El Papa deportista, practicante de esquí, montañismo, ciclismo... el Papa que sobrevivió a un grave atentado y a numerosas intervenciones quirúrgicas, el Papa que se arrodillaba con fuerza para besar la tierra de cada país que visitaba... también quiso mostrarnos su aspecto más frágil en lo físico, que no en lo mental y espiritual. Su última bendición pública la realizó el 30 de marzo, quizá siendo plenamente consciente de que su fin en esta tierra estaba cercano. Sin voz, sin fuerzas... pero quiso cumplir con su misión hasta el último de sus días. Se podrá estar a favor o en contra de sus ideas, pero no ha dejado a nadie indiferente. Por ello su ejemplo merecía una reflexión.

(ABRIL 2005)